El reto del Tesoro Quimbaya
Un gran reto genera la reciente decisión proferida por la Corte Constitucional, al ordenar al Gobierno nacional iniciar las gestiones necesarias ante el Gobierno Español, para recuperar las 122 piezas de orfebrería que el Presidente Carlos Holguín –bisabuelo de la actual canciller colombiana-, regaló a la reina de España María Cristina de Habsburgo en 1893, en agradecimiento por su apoyo a un asunto limítrofe con Venezuela.
El fallo de tutela –cuyo texto aún no se conoce- es un triunfo para la Nación colombiana y para el departamento del Quindío, pues reconoce el patrimonio histórico y cultural de estas valiosas piezas que fueron abusivamente regaladas por el Presidente Holguín. Sin embargo, el alcance de esta orden judicial podría ser muy limitado, pues dicha decisión no obliga al Gobierno Español a devolver las preciadas joyas. La orden está dirigida al Estado colombiano para que inicie las gestiones encaminadas a obtener su repatriación.
En primer lugar, es necesario precisar que este tesoro fue libremente regalado al Gobierno de España de la época, por lo que su ingreso a dicho país no fue ilegal como sí lo han sido muchas reliquias arqueológicas –como las de San Agustín- que han sido robadas y sacadas sin permiso y hoy se exhiben en grandes museos. Por tanto, estas piezas hacen ya parte del patrimonio de España, así nos duela.
En segundo lugar, España podría sacar a relucir el tema del Galeón San José, el cual fue formalmente reclamado por su Gobierno debido a su calidad de nave oficial de la armada española hundida en mar territorial colombiano hace siglos.
Ante una muy posible negativa española, queda la opción de llevar el litigio ante la UNESCO. No obstante, aun con una decisión favorable es muy difícil obligar a otro Estado a realizar actos de devolución si no hay voluntad de hacerlo. Tenemos el claro ejemplo de la sentencia de La Haya que nos ordenó entregar parte de San Andrés y Colombia no ha cumplido.
En conclusión, solo queda esperar que con las buenas gestiones entre los gobiernos se pueda repatriar este tesoro que después de 125 años podría retornar al lugar de donde nunca debió salir.
(*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).
