Opinión/ Creado el: 2017-07-02 12:56
El renacimiento del populismo
De manera general, el populismo hace referencia a un sistema en el cual los gobernantes o políticos, acuden al pueblo sin la mediación de las élites o de cuerpos intermediarios. El modelo político que mejor corresponde a este sistema es la demagogia que es una especie de alteración de la democracia.
El populismo apela más a las emociones y reacciones instintivas colectivas que al razonamiento y al análisis político y social, lo cual tiene una connotación desfavorable. A menudo son los partidos políticos ubicados en la extrema derecha los que son así catalogados.
Los populistas serían aquellos que ponen en entredicho las instituciones apelando al pueblo contra las élites. Sin embargo, el desarrollo del populismo tiene sus raíces en la necesidad de expresar sus sentimientos sobre ciertos aspectos relacionados principalmente con la autoridad o la identidad, y motivan a un resentimiento popular hacia sus representantes.
En muchas partes del mundo se detectan estos movimientos. En Francia con el “Frente Nacional” liderado por Marine Le Pen o en América Latina por Chávez y Maduro. En Colombia, ciertos sectores políticos hacen uso de estas tácticas para recoger la inconformidad popular y canalizarla hacia sus intereses. El discurso de Uribe podría ser ejemplo de ello cuando acude a la manipulación de información que genera malestar entre el pueblo con el fin de propiciar adeptos. También cuando despierta temores afirmando que Colombia será la próxima Venezuela, o que el propósito de los acuerdos fue la abolición de la propiedad privada. Similares pasos han dado sus hoy aliados, Ordoñez y Pastrana.
El populismo como manifestación de reacción a la desintegración de la democracia, no constituye un modo de gobierno, pero sí puede constituir una transición hacia un gobierno autoritario en la que el pueblo puede caer en la trampa, terminando por elegirlo llegando luego a sufrirlo y lamentarlo.
El populismo es así considerado como un peligro para la democracia y la protección de las libertades. Ese es el gran riesgo al que nuevamente estaremos sometidos los colombianos en las próximas elecciones presidenciales. (*Dir. Grupo Nuevas Visiones del Derecho – USCO).
