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Opinión/ Creado el: 2019-11-21 03:00 - Última actualización: 2019-11-21 07:36

El principio democrático del alcalde Lara

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | noviembre 21 de 2019

No sorprendió el alcalde de Neiva Rodrigo Lara Sánchez al retirar su obstinado propósito de ejecutar los 30 mil millones de pesos del empréstito para cambiar la bombillería del alumbrado público.

Y tampoco lo decidió porque fuera lo mejor para Neiva, como quiso hacerlo entender, sino porque jurídicamente quedaba al borde de cometer un delito contra la administración pública.

Se lo dije, se lo advertí en varias columnas, igual que los concejales, las veedurías ciudadanas y las fuerzas vivas horrorizadas, pero persistía el afán del funcionario de contratar esos recursos y dejar empeñada la ciudad, faltándole menos de 50 días para dejar el cargo.

¿Y porque no sorprende? porque apenas dos días atrás antes de  tomar la decisión de  retractarse, sus funcionarios protagonizaron un abochornado debate en la plenaria del Concejo Municipal en el que dejaron entrever que “la inversión  se hacía contra viento y marea”.

Se enfrentaron a los concejales que objetaron la iniciativa luego de hallar sospechosas irregularidades en el cumplimiento del Acuerdo 004 de 2019, mediante el cual se había autorizado para contratar esos recursos, no había sido socializado.

Ante esta situación un día antes de que Lara desistiera escribí mi columna “Alcalde Lara, no cometa más errores”, en la cual le advertí de nuevo estar a punto de cometer otra alcaldada, abusando de la autoridad que ejerce, y esto podría llevarlo a la cárcel, inclusive a ser sancionado fiscal o disciplinariamente. 

Le recalqué la delicada situación fiscal del municipio, cuya deuda alcanzaría los 82 mil millones de pesos, actualmente debe 52 mil, sin tener en cuenta un déficit por valor de 14 mil millones, y otros valores que se conocerán cuando ocurra el empalme con el próximo alcalde Gorky Muñoz.

Ante esta advertencia, se produjo la clara capitulación de Lara cuando se sabía que no podría colocar ni un bombillo, tuvo que renunciar a dejar contratados los 30 mil millones de pesos, según la administración, “en ejercicio de la función administrativa y ejerciendo las funciones con prudencia y diligencia”.

A todas luces es no es verdad, todo el año se le dijo, se le insistió, se le hicieron los reparos y el Alcalde y su gobierno estaban seguros de dejar empeñadas las rentas municipales.

Ahora esgrimen que “por respeto a un principio democrático, se ha tomado la decisión de concertar con la nueva administración la continuidad”.

El nuevo alcalde Muñoz, siempre se mostró contrario y dijo que tomará la decisión una vez haga las evaluaciones correspondientes.

Primero, lo del presunto “principio democrático” no lo cree nadie, todo el año se le hicieron las críticas respetuosas al proyecto y el alcalde no escuchaba, y para este servidor el principio democrático no admite demoras ni plazos. Incluso fui objeto de ataques, ofensas y burlas a través de los medios y las redes sociales por sus funcionarios y contratistas.

Y que le quede claro al alcalde Lara que el principio democrático debe ser observado con un rigor ético, moral, político y público en razón a que es un principio que informa todos los actos administrativos y usted  siempre fue reacio a escuchar las críticas y la ideas de sus gobernados.

Es decir, no puede haber una iniciativa, un precepto, un mandato o una decisión que no esté informada por el riguroso principio democrático, que cuando ya no puede usted alcalde Lara si lo invoca. Todos los actos de la administración pública deben llevarnos al interés colectivo.

Y segundo, no es un acto de bondad del alcalde Lara con la administración que lo sucede, como quiere darlo a entender, ¿acaso todos los demás actos de su administración no tuvieron el giro del principio democrático? No, doctor Lara.

Ahora acepte que  está tratando  de  opacar las críticas con falsos argumentos, dando a entender sí que pudo estar bordeando nuevamente los ribetes o linderos de un tipo penal. Menos mal se salvó la ciudad.