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Opinión/ Creado el: 2019-06-15 02:08

El principal predador del medio ambiente en el planeta

Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 15 de 2019

Por. Ariel Peña

Uno de los  desastres ambientales más graves que ha tenido la humanidad, fue el accidente de la planta nuclear  de Chernóbil en Ucrania, nación que 26 de   abril de 1986, fecha infausta del suceso, pertenecía a la extinta URSS, estando Ucrania bajo la férula del partido comunista soviético, responsable de la calamidad, lo que claramente nos va demostrando quien ha sido el principal predador del medio ambiente en el mundo, en donde la estafa comunista del marxismo leninismo aparece como  “líder” no solo por lo Chernóbil, sino por otras realidades incontrastables.

La China cuyo régimen es una dictadura comunista,  es el país más contaminador del mundo, porque produce las mayores emisiones de gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global; el país asiático genera el 30% de las emisiones totales de dióxido de carbono (CO2) que es el doble de lo que produce EE.UU, recordando que  el CO2 es el principal gas contaminador que produce el cambio climático. China genera 11 mil millones de toneladas de CO2 y USA 5 mil millones.

Con lo enunciado anteriormente se demuestra que el marxismo leninismo en sus diferentes  presentaciones es enemigo de la humanidad, un asunto en  que los partidos y movimientos ecologistas, no se han querido dar cuenta, ya que mucho mamerto funge como ambientalista, ecologista o verde, lo que es un contrasentido, porque para asumir una posición en defensa del planeta, primero se tiene que renegar del marxismo o comunismo totalitario. Subrayando que el movimiento verde de Alemania que fue el primero en cobrar relevancia bajo la dirección de Petra Kelly, a principios de la década de los 80 años del siglo pasado,   antes que conquistar el poder político buscaba defender la vida en el planeta, en cambio para los comunista su obsesión es el poder a cualquier precio, lo que demuestra  en sana lógica que marxismo y ecologismo están en las antípodas.

En junio de 2017 el presidente de EE.UU Donald Trump, anunció el retiro de su país del acuerdo de Paris firmado en el 2015, que busca desarrollar un  cronograma de reducción de emisión de gases,  comprometiendo  a 195 Estados del planeta. La administración Trump argumentó para tomar esa decisión, la protección del empleo en su país, ya que ello acarrearía el cierre de empresas, con la pérdida de casi 3 millones de trabajos y además considera asimétrico el nivel de compromiso de China y Europa, lo que pone en desventaja a USA quien según la Casa Blanca tiene que hacer más sacrificios para disminuir el calentamiento global; el retiro de EE.UU se  concretaría en el 2020, y además se argumenta que la nación norteamericana ha incrementado el uso de energías limpias renovables principalmente la eólica y la solar, descartando buena parte de las energías fósiles.

Defensores de la causa de  Trump también plantean, que mientras China  es el quinto país del mundo con el más  alto índice de mortalidad como consecuencia de la polución a la atmosfera, EEUU es el octavo con más bajos índices de mortalidad por la polución atmosférica, advirtiendo nuevamente que el país asiático es el mayor agente en la emisión de gases de efecto invernadero; por otra parte  funcionarios de La Casa Blanca han dicho que no solo el  CO2 produce el calentamiento global, a ello se agrega la deforestación, la formación de las nubes, ciclos oceánicos como los fenómenos del niño y la niña, cambios en el uso agrícola de la tierra, la actividad volcánica y el viento solar, entre otros.

 La defensa de la vida en el planeta se pone en riesgo,  y  para no caer en una hecatombe ambiental toda la humanidad orientada por los gobiernos democráticos debe de ser responsable; sin embargo para el caso colombiano salta  a la vista la hipocresía de algunas personas y organizaciones, que se rasgan las vestiduras con la posición de EEUU,   pero nunca  han condenado los casi 5 millones de barriles de petróleo que ha derramado la guerrilla narco-marxista del Eln  en 33 años de voladuras de oleoductos, acompañada en su faena ecocida  por las Farc, tomando esas criminales acciones desde el punto de vista marxista leninista como “forma de lucha”.

A lo anterior hay que agregar que para la toma del poder y con la farsa de la rebelión, las Farc y el Eln han deforestado miles de hectáreas de bosque nativo para sembrar coca, lo cual produce un gigantesco impacto ambiental, pero para el comunismo totalitario lo que importa es el poder político sin interesar que se tengan que gobernar  en un desierto, en un cementerio o en los mismísimos infiernos, porque los seguidores del bodrio marxista son enfermizos por conquistar  la burocracia estatal eternizándose en ella, creyéndose predestinados para someter y humillar al resto de mortales.

Las voladuras de los oleoductos por parte de la narco-guerrilla han causado  más  derrame de petróleo,  que lo del Golfo de México en abril de 2010 y el Exxon Valdez en Alaska en 1989, lo que nos dice a las claras que  el Eln y Las Farc han   sido grandes predadores del medio ambiente, al provocar catástrofes ecológicas de esa magnitud, porque atacando la naturaleza se  realiza  un crimen de lesa humanidad  que desde luego afecta enormemente a la población, convirtiendo a esas bandas armadas en enemigas  del planeta, ya que arruinan los ecosistemas y contaminan el agua, la flora y la fauna; sin pasar por alto que  las enseñanzas marxistas  seguidas por los grupos terroristas son  “ una guía para la acción” y  su aplicación práctica también la podemos observar con  el crimen ecológico que han producido las voladuras de los oleoductos.

En Colombia frente a la crisis ambiental se tienen criterios selectivos por parte de determinados grupos, porque se mira la paja en el ojo ajeno, pero  no se mira la viga  en el propio, ya que   se condena con vehemencia al  gobierno de Trump, pero no se conoce el repudio a las acciones terroristas ecocidas del Eln y las Farc(ahora con supuestas disidencias), tal vez porque esas bandas abrazan los dogmas del marxismo leninismo que por su carácter supersticioso con aquello del materialismo histórico y la inevitabilidad  engañan a sectores  ideológica y conceptualmente atrasados, que no se han atrevido a  abrir  los ojos, y  ver  lo que ha significado para la humanidad el engendro criminal y mafioso del comunismo totalitario.

Al senador  Gustavo Petro, quien se desgañita hablando del desastre ambiental, no le conocemos un pronunciamiento contundente en contra de los  ecocidios cometidos por las Farc y el Eln con las voladuras de oleoductos y la deforestación para sembrar coca, ello significaría que se le da prioridad a las conveniencias políticas antes que a las  razones humanas, y que todo lo que tiene que ver con el marxismo cultural se mueve en función de atacar los valores occidentales, para derrumbar los principios en donde se fundamenta la democracia liberal.

Igual a Petro el partido verde que debería hacer honor a su nombre,  no  musita con respeto  a las acciones anti-ecológicas de las guerrillas marxistas, como si hacer un pronunciamiento en ese aspecto constituyera un anatema, pero en cambio los verdes en Colombia siguen afiliados   al  foro de Sao Pablo principal padrino político de la corrupción de Odebrecht en Latinoamérica con los exmandatarios brasileños Lula da Silva y Dilma Roussef.

  Hay que ser coherentes con la crisis ambiental que amenaza la vida en la tierra,  condenando el terrorismo ecocida practicado por las Farc y el Eln en Colombia y, la actitud irracional de las dictaduras comunistas ante el calentamiento global, quedando patentado que el marxismo leninismo es el principal predador del medio ambiente en el planeta.


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