El presupuesto ambiental
Se radicó para su discusión y aprobación ante el Congreso de la República, el último presupuesto general que ejecutará el actual Gobierno que preside Juan Manuel Santos. Aforado en 235,6 billones de pesos, lo que implica una reducción, sin contar la inflación, de 3,1% en comparación con el de 2017 que se aprobó por 233,1 billones de pesos.
De manera general, las asignaciones globales para el próximo año conservan la tendencia de los últimos presupuestos. Es así como la mayor parte será para gastos de funcionamiento: 149,3 billones de pesos, es decir, el 63,3 por ciento del total. Pero implica un crecimiento de 6,3 por ciento frente al año anterior. Entre tanto, el rubro destinado a la inversión será de 34,2 billones de pesos, con una merma del 16,8 por ciento en comparación con el 2017. Así como aumenta la burocracia, aumenta la deuda, pues para ella se asignaron 51,9 billones de pesos, cuando en el 2017 fue de $ 51,3 billones. 17 sectores, de 30, incluida la educación, sufrirán disminución de recursos el próximo año. Quien sigue ganando y por mucho, es el sector de defensa con $32,4 billones, cuyo incremento es del 8,2 por ciento frente al de 2017. No se ven los réditos de la “paz” aún. .
Y en este marco, es tristísimo decirlo, el sector ambiental es de los más afectados pues el recorte es de más del 20%. Por ejemplo, el recorte que afecta a Parques Naturales es grave. La reducción será de 13.000 millones de pesos en el presupuesto de inversión, lo cual se hace más complejo porque arrastra un déficit de otros años (es decir que este es un sector al que año tras año se le recorta dramáticamente). Esto afectará principalmente el número de áreas protegidas cubiertas con jornadas de vigilancia, el saneamiento de predios, el número de áreas en proceso de restauración y de saneadas de cultivos ilícitos. También tendrá consecuencias sobre el trabajo con las comunidades y el mantenimiento de la infraestructura donde viven los guarda-parques, pues quienes visitamos las áreas protegidas constatamos lo mal que están.
No es momento de quitar sino de poner recursos al medio ambiente. La “paz”, cuando la haya realmente, debe sembrar en la protección, la administración y aprovechamiento sostenible. En ese orden. Como se dice atrás llegó la hora de tomar decisiones y hasta drásticas en procura de alinderar y proteger de verdad, a toda costa, las áreas protegidas porque allí está el futuro del bienestar del pueblo. Y más ahora cuando las alarmas por el agotamiento prematuro del inventario anual de los recursos naturales, el aumento del calentamiento global y sus efectos se hace sentir más y más. No se compadece este presupuesto anti ambiental. Inadmisible.
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