viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-08-04 02:25

El Presidente que se va

Escrito por: José Israel Charry
 | agosto 04 de 2017

En pocas horas el Primer Mandatario de los colombianos, Juan Manuel Santos Calderón, estará a un año de su partida definitiva de la Presidencia de la República, porque no está de candidato, no puede serlo, como lo dispone la Constitución. Huelga decirlo porque en el país no son pocas las personas faltas de cultura política y otras que en ese campo son de una ignorancia crasa y supina, convirtiéndose en idiotas útiles de quienes especialmente por las redes les venden mentiras y explotan su ingenuidad y torpeza.

Pero bien. Siete años en la Primera Magistratura dan para hacer muchas consideraciones, valoraciones y recordación de los aciertos y errores. Recuerdo con frecuencia a mi profesor de Derecho Administrativo quien hace décadas me enseñó que el problema de Colombia no es de subdesarrollo, sino de subadministración. Ello para decir que no vivimos en el país ideal, si es que existe alguno, porque donde está la mano y el cerebro del hombre se está siempre ante la posibilidad de uno o muchos desaciertos. Desde su génesis como República, Colombia ha sido escenario de una marcada desigualdad expresada en la concentración de la riqueza en manos de unas pocas familias y la falta de oportunidad para la mayoría. Hoy seguimos igual. Entonces, siempre faltará mucho por hacer en favor de los pobres, de los desvalidos e infraprivilegiados. Con todo, Juan Manuel Santos Calderón, estará por siempre en la galería de los exmandatarios y como el único que hasta ahora ha sido exaltado con el esquivo Premio Nobel de Paz, lo cual le ha merecido justamente el reconocimiento de la comunidad internacional y ha colocado al país como el gran laboratorio de la reconciliación. Los acuerdos de paz con la otrora guerrilla de las Farc nos liberaron de la demencial confrontación que deja millones de desplazados y miles de víctimas, como no pocos centenares de discapacitados, especialmente mujeres y hombres de los sectores populares, no de la oligarquía. Por ello y como humilde ciudadano debo decirle al Presidente: muchas gracias porque mis hijos, mis nietos y mi bisnieto Matías no vivirán las dolorosas horas, días, semanas, meses y años porque pasamos en los últimos cincuenta años. Y más gracias si, como se espera, prosperan y tienen un final positivo las conversaciones con el ELN. Por todo lo anterior, es mi reflexión, debemos escoger el próximo año a congresistas y un Jefe de Estado comprometidos con la búsqueda definitiva de la paz, así ella afecte a los incendiarios que gozan con el dolor ajeno.


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