El petrificado video de Gustavo Petro.
El debate de control político al Fiscal en el Senado de la Republica por los escándalos de Odebrecth, sacó a relucir un arma-video, que lejos de ser la defensa de la moral y la ética quedó catapultada como chantaje, al tratar de defenderse de sus contradictores y no quedarse acorralado y presionado a tomar decisiones como la renuncia. La disputa demostró que más allá de resguardar la institucionalidad como se pretendió mostrar en las intervenciones incluida la del Fiscal, lo que quedó confirmado es el desbarajuste moral y ético de la sociedad en su conjunto. La forma como el Fiscal se defendió de las acusaciones no son propias del funcionario que rige las investigaciones en el país. El poder de la Fiscalía terminó cooptando y copando a toda la rama judicial hasta el punto que se ha extralimitado en sus funciones al tratar de amenazar y amedrantar a quienes han denunciado su estrecha relación con los socios de Odebrecth. La Fiscalía se ha convertido en un monstruo de mil cabezas que a menudo es utilizado como instrumento de poder y no de justicia. Los fiscales que han pasado por esos cargos han respondido más a intereses políticos de sus nominadores y electores que del conjunto de la sociedad.
Un debate cuyo fondo era de tipo político y que se relacionaba con la responsabilidad del funcionario cuyas funciones ostenta como máximo representante legal del ente investigador, que en el pasado tuvo negocios y asesorías con las empresas y además fue funcionario de alto nivel en los gobiernos involucrados en el escándalo de Odebrecth no puede eludir sus explicaciones e imparcialidad frente a esos hechos tan abominables. La Fiscalía no puede terminar siendo un organismo conspirador y menos inquisidor contra quienes reclaman imparcialidad, transparencia, legitimidad y acciones contundentes y ejemplares para castigar delitos que el país reclama. La sociedad no puede aceptar de ninguna forma que la Fiscalía se convierta en un medio de investigaciones selectivas y maniqueas que terminen desvirtuando sus funciones y propósitos. No estamos lejos de que la Fiscalía acabe siendo un aparato tan desacreditado y desprestigiado como el DAS, que de ser un organismo de investigación del Estado terminó siendo la mayor escuela de la criminalidad en Colombia al servicio de los gobernantes y de los criminales aliados con el poder.
En cuanto al video divulgado por la senadora del Centro Democrático, las preguntas y respuestas sobre el origen y aportante del dinero las deben dar Gustavo Petro y los intervinientes; así como su responsabilidad en los hechos y actos, de eso no hay ninguna duda para el total esclarecimiento de la verdad. Lo que no está bien es que años después se trate de una forma maniquea utilizar un video con fines distintos para los que debe actuar la justicia contra cualquier ciudadano y más tratándose de líderes políticos como en el caso de los senadores. La justicia debe ser oportuna, eficaz e imparcial, de lo contrario deja de serla. Esperamos que la petrificación del video endurezca la lucha y castigo contra los corruptos y no la impunidad y legitimidad para los que han gobernado bajo estas prácticas desde el Estado.
