El nuevo triunfo de los colombianos
Por Álvaro Hernán Prada
Este domingo 11 de marzo fue un día crucial en la historia de nuestro país. NO votamos por un partido ni por una persona, sino por el futuro de Colombia, por el bienestar de nuestros hijos. Le comprobamos una vez más a la izquierda comunista, a Santos, a las Farc y a sus cómplices, que los colombianos decentes somos más. Como el 2 de octubre de 2016, marchamos a las urnas para gritar desde allí que el legado de Chávez y Castro no es bienvenido en esta tierra, porque somos personas trabajadoras, emprendedoras que creemos en la libertad y la justicia. Dos virtudes que recuperaremos en las presidenciales.
Ya nadie cree la mentira del socialismo del siglo XXI disfrazado con la palabra paz. Los hechos han hablado. La crisis económica, la impunidad otorgada a los terroristas de las Farc y la permisividad con los crímenes de lesa humanidad perpetrados por el Eln. Las empresas yéndose de Colombia, el desempleo en aumento, el derroche de dinero en mermelada, almendras, cortinas y caprichos de la familia Santos, mientras los niños se mueren de hambre y los pacientes fallecen en los suelos de los hospitales.
Colombia despertó y llegando al final del período del presidente más impopular y corrupto que hemos padecido, nos movilizamos para exigir que dejen de pisotear nuestros derechos. Sin embargo, la jornada electoral de ayer no pasó desapercibida ante la trampa del gobierno. Hubo fraude en todos los departamentos, donde negaron los tarjetones de la Gran Consulta por Colombia y ofrecían solamente los de Gustavo Petro. Si eso no es ir por el camino de Venezuela, ¿qué es? Hubo quejas en todo el país donde la ciudadanía denunció y levantó la voz.
La Registraduría se prestó para sabotearnos en manguala con Santos y la izquierda. Como hicieron en la segunda vuelta presidencial donde robaron a Óscar Iván Zuluaga, volvieron a demostrar que el Estado de Derecho y las garantías, son un mito. En cambio, dieron rienda suelta a la consulta de Gustavo Petro, entrenando testigos electorales para decirle a la gente que esa era la consulta de la paz. Mentiras y más mentiras.
Queda demostrado que tienen miedo ante una inminente victoria de la coalición del NO, a la que cada día se unen más ciudadanos movidos por el patriotismo y el riesgo de vivir en un país sin libertad. Lo preocupante es que no se trata de un riesgo futuro, sino de algo que estamos viviendo.
Gracias infinitas a cada uno de los colombianos que votaron por Centro Democrático y exigieron el tarjetón de la Gran Consulta por Colombia, para apoyar a Iván Duque. Gracias a cada uno de los huilenses que apoyó nuestra lista cerrada, el proyecto político que hemos venido desarrollando con entrega, compromiso y cariño. Ustedes son el motivo de nuestro esfuerzo y no vamos a defraudarlos. Empecemos la campaña por la presidencia. El primer paso fue elegir una bancada de oposición que siga siendo el muro de contención contra el comunismo. El segundo paso es darlo todo en la contienda para que tengamos un presidente leal a la patria y no un títere del terrorismo, que nos lleve a la miseria.
Los congresistas de todos los partidos que fueron cómplices de Santos y Timochenko, deben quedar en el pasado y tenemos la obligación de restaurar los valores democráticos, sin mermelada, sin corrupción. Sin congresistas que inventen fórmulas para beneficiar a los criminales de lesa humanidad. Llegó la hora de trazar un nuevo rumbo para Colombia. Por las nuevas generaciones, por nuestros derechos y por nuestra libertad.
