miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-06-22 01:26 - Última actualización: 2018-06-22 01:27

El nuevo rumbo

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | junio 22 de 2018

Las mayorías electorales decidieron con suficiente amplitud que en los próximos cuatro años habrá democracia y no salto al vacío. El triunfo de Duque representa la confianza en la institucionalidad frente a la incertidumbre de lo conocido en vecinas latitudes.

Se impuso la sensatez frente a la acentuada polarización que el discurso de Petro quiso imponer entre ricos y pobres; entre buenos y malos; y entre amigos de la paz o de la guerra. Los discursos del domingo en la tarde mostraron de nuevo con perfecta claridad la enorme diferencia.

El candidato perdedor regresó a su postura maniquea y desafiante, al punto de pretender que su programa sea el que deba ejecutarse; anunciando además oposición frontal con la amenaza de incitar a la movilización popular motivado por el prejuicio esquizofrénico de que Uribe y Duque van a “ hacer trizas los acuerdos “.

Por el contrario, el nuevo presidente invocó primero a Dios y al pueblo colombiano, demostrando así su humildad y gratitud. Convocó a la unidad de la nación y expresó con firmeza su voluntad de enderezar el rumbo; combatiendo la corrupción, el clientelismo y la mermelada; retornando a la legalidad como conducta ineludible de los ciudadanos y de las autoridades públicas.

Reiteró su propuesta de modificar las evidentes falencias del proceso de paz y de su implementación, con el fin de que la participación política de los excombatientes sea consecuencia de la verdad, la justicia, la reparación y la no repetición; para que el narcotráfico no vuelva a ser delito conexo con el de rebelión; y para que las víctimas

sean realmente el centro del proceso; asegurando así una paz cierta, estable y duradera.

La firme coherencia de sus propuestas apoyadas por la democrática mayoría electoral permite presumir que el nuevo Presidente será el conductor sereno, conciliador y visionario que marcará la nueva ruta de esenciales reformas que reclama la sociedad colombiana.

En conclusión, en su discurso del domingo el presidente electo dibujó con precisión y claridad cuál será esa nueva ruta que desde el gobierno ejecutará para modernizar el Estado; superar la inequidad social; y fortalecer las instituciones democráticas.

Su compromiso fundamental de combatir la corrupción política y administrativa debe recibir todo el apoyo de la ciudadanía, pues evidentemente muchos de quienes votaron por Petro lo hicieron no por aceptar su demagogia populista, sino motivados por manifestar su rotundo rechazo a esa apabullante corrupción.

Para tal efecto, debe recordarse que el propio candidato ofreció empoderar a la ciudadanía para que denuncie sin temores las conductas corruptas de políticos y funcionarios.

En consecuencia, para ayudarle al nuevo gobernante en dicho propósito crucial, a través de ésta columna de opinión, me permito de manera respetuosa proponer la conformación de un COMITÉ CÍVICO que se encargue de vigilar la gestión del Presidente Duque en el estricto cumplimiento de tal ofrecimiento.

Cerrándole el paso a la politiquería y el clientelismo le daremos el golpe certero a esa perversa corrupción.


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