jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-02-29 12:36

El negacionista

Escrito por: Aníbal Charry González
 | febrero 29 de 2020

Las funciones del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (ONU), como supervisor de la aplicación del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Politicos (PIDCP), se resumen en cuatro principales del siguiente tenor: recibir y examinar los informes de los Estados Partes, sobre la adopción de medidas para hacer realidad los derechos civiles y políticos del PIDCP. Elaborar las denominadas “observaciones generales” que sirven de guía a los Estados Partes detallando sus principales obligaciones. Recibir y examinar denuncias individuales llamadas “comunicaciones”, presentadas en base al Protocolo Facultativo por personas que consideran violados sus derechos por un Estado Parte, y examinar las denuncias que un Estado Parte pueda presentar contra otro por no cumplir sus obligaciones en el marco del PIDCP.

Pues bien: siendo como se ha visto una función principal de la ONU en materia de derechos humanos para hacer realidad los derechos civiles y políticos, el hacer observaciones  para que sean adoptadas por el Estado Parte, en este caso Colombia; una vez se conoció su informe anual por parte de la Oficina de la Alta Comisionada de la ONU, Michel Bachellet, donde pone de presente la cruda realidad sobre violación de los derechos humanos representada en “decenas de masacres y más de cien asesinatos y líderes defensores de los DDHH”, recomendando además modificar la vigilancia de instituciones como la Policía, que debía pasar al Ministerio del Interior; al subpresidente Duque, casi al borde de la cólera, se le ocurre, desconociendo de manera rampante esas principales funciones de la Naciones Unidas, asumir actitudes inconcebibles de negacionista, siguiendo la línea uribista de negar la existencia del conflicto armado y las sistemáticas violaciones de los derechos humanos, sindicando además arbitrariamente de “intromisión de la soberanía”, el legítimo informe de la ONU.

Ya lo dijo atinadamente el experto en Relaciones Internacionales y profesor de la Universidad del Rosario, Mauricio Jaramillo, abroquelando mi aserto: “hay un desconocimiento por parte del presidente Iván Duque, de cómo funciona el sistema de protección, promoción, defensa de derechos humanos de las Naciones Unidas. Obviamente ninguna de esas recomendaciones viola la soberanía de Colombia, porque son para mejorar las relaciones de la Policía con la gente”. Más claro no canta un gallo para rechazar el nuevo desaguisado internacional de Duque, a quien no le sale una en esta materia, ni en ninguna otra como lo estamos viendo con sus torpes y reiteradas declaraciones y bandazos, que lo tiene con el 71 por ciento de desaprobación nacional, según la reciente encuesta de Gallup.

Y es que solo a Duque se le ocurre tratar de negar lo innegable en materia de violación de derechos humanos, cuando Amnistía Internacional confirma el informe de la ONU, con base en cifras de la misma Defensoría del Pueblo, que sostuvo que entre la firma del acuerdo de paz (noviembre de 2016) y junio de 2019, habían muerto de manera violenta 482 defensores de derechos humanos, llegando el asesinato de líderes sociales a niveles históricos con motivo del conflicto armado que toda la comunidad internacional reconoce, y que Duque y su partido de gobierno insisten en desconocer como negacionistas.