jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-03-02 01:49

El  Marxismo es contrario a la doctrina social de la iglesia

Escrito por: Redacción Diario del Huila | marzo 02 de 2020

Por: Ariel Peña

El cristianismo  se caracterizó hace  2000 años por practicar de manera fervorosa la caridad, y esa tradición se ha sostenido a través de los tiempos con luces y sombras, ya que un cristiano o una persona de buena voluntad y de cualquier lugar u origen, puede  impulsar la caridad sirviendo a sus semejantes; resaltando que en la   Biblia en  el  libro de Santiago, leemos: “Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras está muerta”.

El sacerdote italiano Luigi Tarapelli fue el primero   en mencionar la justicia social en 1843, siendo así  uno de los pioneros de la Doctrina Social de la Iglesia, esto fue antes de la aparición del Manifiesto Comunista en 1848, escrito por Karl Marx y Friedrich Engels, en donde se hacía apología de la lucha de  clases y se exaltaba a la violencia para la toma del poder; y desde esa época se veían las grandes contradicciones entre el comunismo totalitario y el cristianismo; pero   el marxismo 112 años después de forma marrullera confecciona el disfraz de la Teología de la Liberación, con el que ha engañado a muchos.

También hay que mencionar que el papa Pio lX, en la Encíclica Quanta Cura en 1864   condenó las enseñanzas marxistas y el exagerado liberalismo económico, siendo la base posterior de las enseñanzas del papa León Xlll, que dieron una importancia trascendental a la Doctrina Social de la Iglesia, fundamentada en el amor al prójimo y no en el odio de clases predicado por el comunismo  totalitario en sus dogmas.

Siempre hay que mencionar que el  ex-espía de la Unión Soviética Ion Mihai Pacepa, en entrevista con  Aciprensa el 5 de mayo de 2015, afirmó que la KGB, agencia de inteligencia de URSS, fue quien creó la Teología de la Liberación en 1960, para influenciar en los países latinoamericanos siguiendo la hoja de ruta del  Kremlin de acuerdo a la guerra fría, subrayando que para los marxistas leninistas la religión es otra forma de lucha, y Nikita Khruschev gobernante ruso de  ese entonces,  quería que su país extendiera los  tentáculos en esta parte del mundo, para ello contó no se sabe si por ignorancia o mala fe con algunos  jerarcas de la Iglesia en  países de región.

Es imposible que la Teología de la Liberación agenciada por el comunismo totalitario, tenga algo que ver con la Doctrina Social de la Iglesia que es libertaria y que busca el bienestar de las comunidades fundamentada en la caridad cristiana, siguiendo las enseñanzas de la Iglesia primitiva, que en  el libro de los Hechos de los Apóstoles, nos narra: “y ninguno decía  ser suyo propio nada de lo  que poseía, sino que tenían todas las cosas en común”, esa majestuosa tarea la realizaron los primeros cristianos hace 2000 años sin pretender alcanzar el poder político.

La Teología de la Liberación  se encuentra en las antípodas de la Doctrina Social de la Iglesia, porque hay que tener en cuenta que la encíclica  Rerum  Novarum promulgada por el  papa León Xlll el 15 de mayo de 1891, es una respuesta a la descristianización de los sectores proletarios impulsado por el marxismo, cuyo fundador planteó  que la religión era el opio del pueblo, afirmación rechazada por el dirigente anarquista Mijaíl Bakunin, contradictor de Marx  en la Primera Internacional de los trabajadores, quien defendía su cristianismo católico, por no tener elementos científicos para volverse ateo; así que una cosa es buscar la construcción del Reino de Dios y su Justicia aquí en la tierra, como antítesis de la opresión y el despotismo y otra juntar al cristianismo que es libertario con el comunismo totalitario.

En Latinoamérica se distinguen por su militancia en la Teología de la  Liberación desde que fue creada por URSS a través de la KGB, los obispos  Sergio Mendes  Arceo de México y Hélder Cámara de Brasil, a ellos los  acompañaron los sacerdotes Camilo Torres de Colombia, Leonardo  Boff y Frei Betto de Brasil, Miguel de Escoto y Ernesto Cardenal de Nicaragua y Gustavo Gutiérrez del Perú, entre otros, curiosamente todos ellos   admiradores  del sátrapa de Fidel Castro(1926-2016) el mayor asesino en la historia latinoamericana de los dos últimos siglos, lo cual significa que ni el amor cristiano ni la misericordia puede acompañar a quienes exaltan a un genocida de esa calaña, como lo fue el difunto dictador cubano. 

La compañía de Jesús creó en 1972  en Colombia el CINEP(centro de investigaciones y educación popular) con  tendencia izquierdista,  lo que  podría suponer que dicha comunidad estaba buscando congraciarse con el marxismo, que con la monserga del materialismo histórico y la inevitabilidad a logrado asustar a muchos sectores, pues  esos fetiches afirman que inexorablemente la humanidad pasara de capitalismo al socialismo, como paso del feudalismo al capitalismo, sin que cuente para nada la voluntad del hombre y  por arte de magia, de ahí que Eduardo Bernstein líder de los trabajadores en la Segunda Internacional en el siglo XlX se mofaba de los comunistas, por sus posturas supersticiosas, como si la historia fuera una repetición mecánica. Es exótico que los Jesuitas hayan creado dicho organismo influenciado por  la Teología de la Liberación.

La Doctrina Social de la Iglesia nada tiene que ver con la Teología de la Liberación, y  a pesar de la manipulación marxista, el cristianismo católico después de 2000 años sigue su peregrinación atalayando el signo de los tiempos, para no caer en la trampa del enemigo y con la esperanza que da  el señor Jesús cuando afirma: “Y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”.