El legado del Papa
Terminó la visita del Sumo Pontífice a nuestro país, dejando una grata impresión a todos los colombianos a través de las muestras de cariño y de amor que nos demostró en cada uno de los actos litúrgicos multitudinarios que presidió en Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena. Era impresionante el fervor religioso y de admiración al heredero de San Pedro en la tierra, cuando circulaba por los principales corredores viales de las ciudades. Podemos hablar de millones de personas que acompañaron al Santo Padre en las misas campales, inclusive paralizando la dinámica productiva de las ciudades en mención, para poder asistir a tales actos.
Los medios de comunicación paralizaron todas sus programaciones para informar detalladamente los movimientos de la caravana papal. Inclusive todos los escándalos de corrupción que se venían denunciando a diario, quedaron opacados y los sindicados quedaron tranquilos por el momento, porque la ciudadanía focalizó su atención a esta visita, durante los cuatros días que nos visitó. Lo que, si es claro, es que quedaron en el inconsciente de nosotros, los mensajes alentadores para que irradien la paz y el amor en nuestros corazones, para buscar la verdadera reconciliación en los hogares, a través del actuar correcto y honesto, manteniendo siempre el sentimiento de respeto y el cumplimiento de las enseñanzas que nos dejó el creador, bajo los principios del catolicismo.
Hay que reconocer al Papa la fortaleza física y su humildad para tratar y buscar las soluciones a los grandes problemas cruciales que aquejan a la humanidad, que con su sabiduría y sapienza, supo interpretar el sentimiento y las tradiciones de un pueblo que se encuentra soportando las consecuencias sociales, económicas y políticas, impulsadas por unos gobernantes y dirigentes políticos, que con su accionar han sido inferiores para encauzar verdaderas políticas que contrarresten la tendencia negativa de la calidad de vida de los colombianos.
En todas las reuniones académicas y sociales, se comentan la capacidad de liderazgo que tiene el máximo jerarca de la iglesia católica. Ojalá nuestros gobernantes hayan escuchado con atención y aceptado todas las recomendaciones del Papa, que esgrimió en cada uno de los mensajes. Hay necesidad de redireccionar coherentemente las políticas macroeconómicas del país, para contrarrestar el aumento de la pobreza de nuestros compatriotas. Las familias de nuestro país están padeciendo una profunda crisis social y económica, que se reflejan en las grandes inequidades en que se encuentra sumida nuestra sociedad. No es justo que tengamos importantes y abundantes recursos naturales en el subsuelo colombiano y un gran potencial económico para posicionar a este país, como de los más prósperos del continente americano, pero que hemos sido incapaces para aprovecharlos. Por este motivo, el papa Francisco, les hizo llamados a los políticos colombianos, a quienes instó a hacer leyes más justas que no solo extirpen, de raíz, los conflictos, sino que combatan la pobreza.
