El lado oscuro del Contralor de Neiva
Por: Jhon Fredy Trujillo
jhontruji95@gmail.com
Los líos en la Contraloría de Neiva no paran. El ente encargado de velar por el buen manejo del patrimonio y las finanzas públicas de la ciudad, la dependencia que debería estar liderada por una persona proba, intachable y sin ‘rabo de paja’, hoy está orientada por un personaje con ‘pasado oscuro’, muy cuestionado en su paso por la Contraloría de Ibagué, quien definitivamente no es prenda de garantía para los neivanos.
De Edwin Riaño Cortés podemos decir que es contralor por obsesión, más no por vocación. Desde que logró su título de abogado, este guajiro de nacimiento tuvo la obsesión -casi enfermedad- de ser contralor de cualquier municipio del país y por eso se dedicó en forma juiciosa a presentarse en cuanto concurso se abriera.
Postuló su nombre para contralor de varios municipios de los departamentos de Boyacá, Meta, Caquetá, Valle y Tolima, hasta que logró clasificar en uno, coincidencialmente en la tierra de su jefe político, demostrando que los ‘padrinos’ son más efectivos que la meritocracia.
Riaño Cortés -en el papel- ganó el concurso para el cargo de Contralor de Ibagué, aunque en la ´Capital musical de Colombia’ no creen mucho ese cuento y por el contrario dicen que todo fue por “obra y gracia” de Carlos Edward Osorio Aguilar, para la época Representante a la Cámara por el Tolima.
´Dime con quien andas y te diré quién eres’. Osorio Aguilar, el padrino del actual Contralor de Neiva, se ha visto envuelto en escándalos de no poca monta, como presionar a fiscales para dilatar investigaciones con el objetivo de favorecer a sus amigos, y hasta resultó salpicado con la mermelada santista.
Lo más grave del ‘honorable’ Representante (y así lo denuncian los periodistas en Ibagué) fue haber presionado a la justicia para favorecer a un sujeto que fue auxiliar de la Tesorería de Ibagué y quien se habría llevado para su casa una caja fuerte de la alcaldía. Del contenido de la caja no se sabe mucho, lo cierto es que este personaje se habría gastado más de siete millones de pesos en una rumba, pagando cuentas de trago a todo el que se le acercaba, claro está con dineros de la Alcaldía de Ibagué. Dicen que Osorio Aguilar no sólo logró que la Fiscalía ‘frenara’ la investigación en contra de su amigo, sino que luego logró convertirlo en ‘honorable concejal de Ibagué’.
Pero siguiendo con nuestro polémico Contralor, no podemos olvidar que su nombre se vio enredado en uno de los escándalos más grandes que se hayan registrado en el departamento del Tolima y el país. Me refiero al millonario descalabro a las finanzas del Tolima debido a los contratos torcidos y amañados que se adelantaron para la construcción de escenarios deportivos para los Juegos Nacionales 2015, cuya sede fue la capital del Tolima.
Para la época de los hechos era alcalde Luis H Rodríguez, otro amigazo del actual contralor de Neiva, quien no solo fue capturado por su presunta participación en los irregulares hechos, sino que a la fecha sigue vinculado a procesos penales, fiscales y disciplinarios por el millonario robo.
Y adivinen quién era el Contralor de Ibagué para la época de estos bochornosos y torcidos hechos. Pues Edwin Riaño Cortés, el hoy flamante Contralor de Neiva, quien no hizo nada por evitar el millonario robo y menos por intentar recuperar el dinero perdido.
Edwin Riaño Cortes fue denunciado por la propia Contraloría General de la República, que lo acusó de ser “parcializado” para favorecer a los responsables del millonario desfalco, razón por la cual lo separaron de la investigación y nombraron un contralor auxiliar (traído de Bogotá) para ejercer su propio control prevalente y poder entregar resultados.
Como vemos, nuestro flamante Contralor no es tan santo como dice, ni tan transparente como nos lo vendieron. Así las cosas, no podemos esperar mucho de un contralor, cuyo pasado es más que oscuro.
