El juego de las mentiras y los montajes
Por: Luis Humberto Tovar
Cada día aparecen más evidencias de las verdades sobre las tramas, engaños y fraudes que se han montado contra la democracia y las personas, que, de alguna manera, han utilizado los canales institucionales para acceder a determinadas instancias de poder.
No salimos del horror, cuando aparecen nuevas maniobras, y lo que es peor, de quienes detentan el poder, para aniquilar a las personas y partidos que, contradicen dentro del libre ejercicio de disentir, propio de la naturaleza humana, las bellaquerías del gobernante.
No hay derecho, a que uno de los grandes hombres, muy pocos ahora, por su inteligencia y grandes dotes de estadista, esclavos del interés colectivo, como Oscar Iván Zuluaga, haya sido perseguido en forma miserable e inmisericorde, por el gobierno, para aniquilarlo, sencillamente porque representa la parte decente de la política colombiana, honesto y trasparente a toda prueba, y con todo, es un estorbo para el gobierno y ese contubernio macabro, que solo defienden el delito y acuden a maniobras de alcantarilla, para quitarse del camino a quienes desean para Colombia un futuro mejor.
Y como si fuera poco, después de haber reconocido el Fiscal Martínez la competencia del Consejo Nacional Electoral en la investigación que lo absuelve aparece con cortinas de humo, para favorecer intereses mezquinos de su patrocinador y allanarle el camino a la presidencia.
Flacos servicios le prestan muchos funcionarios con capacidad decisoria, llenos de odio y proclives al favoritismo en sus decisiones, que promueven aun la paz, ese embeleco fraudulento y lavador del delito en todas sus manifestaciones, pero, al contrario, son titulares de intereses rastreros y generadores de violencia.
Todos los días aparecen más evidencias de las mentiras de Santos sobre su gobierno, la entrega de la Nación al delito y a los criminales de lesa humanidad, en la vergüenza mundial jamás vista, evidencias todas por las redes sociales y enfrentadas a la realidad desesperante de Colombia víctima de ese engaño monstruoso.
Entre Santos y Samper, es muy discutible los niveles de maldad; jamás en mi vida había visto un ser tan malo, tan malvado, lleno de capacidad para engañar basado en el narcisismo, que Santos; no interesa al partido que pertenezcan o hayan pertenecido, su condición humana es tan perversa, que hubieran estado en el paraíso habían tumbado el árbol del bien y del mal y hubieran sembrado coca.
