jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-01-09 02:06

El incendio de la Tierra

Escrito por: Carlos Tobar
 | enero 09 de 2020

 

En los últimos meses, hemos presenciado incendios aterradores en distintas partes del planeta: hace meses grandes conflagraciones asolaban amplias zonas en el estado de California en los Estados Unidos, donde de manera reiterada, año a año en la época seca, áreas boscosas arden sin control llevándose de paso viviendas rurales e incluso afectando poblados y ciudades; hace pocos días mirábamos impotentes como amplias zonas de la región amazónica, especialmente del Brasil, ardían sin control asolando miles de hectáreas que ponen en peligro la estabilidad del llamado “pulmón del mundo”; y, por estos días de final y comienzo de año incendios descomunales arrasan amplias zonas rurales de Australia, obligando incluso a desalojar poblados enteros amenazados por la conflagración.

Para quienes aún dudan de las afectaciones del cambio climático sobre el planeta Tierra, las catástrofes se están sucediendo ante nuestros ojos. La pregunta es ¿cuándo nos tocará en el entorno inmediato? Porque a pesar de que año a año, sufrimos los embates del cambio de clima, por veranos inclementes que se extienden por largos períodos o por inviernos arrasadores que borran sembrados, caminos, poblados…, apenas pasan los olvidamos rápidamente, sobre todo, si no nos tocan directamente.

Pero, los hechos son tozudos. Se suceden en un sitio u otro, todos los días. Inundaciones, sequías, huracanes, avalanchas, etc., son manifestaciones inocultables de los desastres que nos amenazan y, que para nuestra desgracia ocurren con mayor frecuencia y más virulencia.

Los diagnósticos sobre la causa del problema están hechos. El Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), ha descrito con abundantes datos científicos como el “efecto antrópico”, la incidencia de la sociedad humana en el planeta, es la causa final de la catástrofe que nos amenaza. No solo a la especie humana, sino a todas las especies vivas sobre la Tierra.

El uso de combustibles fósiles, la agricultura, la ganadería, la industria, el transporte, la urbanización…, actividades humanas de acontecer diario, están agotando los ecosistemas planetarios hasta poner en riesgo la supervivencia de la especie humana y de las demás especies que conviven con ella.

¿Qué hacer? La reflexión debe ser profunda y seria. Es un hecho que tenemos una forma de vida como sociedad que se basa en el uso desmesurado de los recursos naturales. Cambiar esa forma de vida no es fácil. La dinámica inherente es muy fuerte, tanto que, no hay un ser sobre la tierra que no esté atado de manera inconsciente a esa forma de vida. Ni siquiera los más recalcitrantes ambientalistas renuncian a muchos de los bienes y servicios que nos aligeran la vida que, son producto de ese tipo de sociedad que hemos construido.

Lo cierto es que, dramas como el de los koalas sedientos que huyen de los incendios en Australia asistidos por ocasionales ciclistas son la imagen de lo que nos espera en el presente inmediato. ¡Es nuestra decisión!