El Huila y su infraestructura vial
Habíamos advertido en una columna cual era la situación vial en la zona rural de Neiva y como su mal estado ha dejado a su población en una completa vulnerabilidad y marginalidad por su pésima calidad de vida con este indicador. La administración municipal de Neiva, al fin compró la maquinaria necesaria para el mantenimiento y así garantizar el buen estado de las mismas. Esperamos que los trabajo se desarrollen lo más pronto posible y los neivanos puedan disfrutar de vías no solo con mantenimiento y con cierta atopia ojalá asfaltadas.
El Huila esta a punto de quedar como el llano sino se resuelve el tramo de Pericongo lo más pronto posible. Las reuniones con ministros y hasta con el presidente de la República de los gremios y la clase política han sido los escenarios para ventilar y comprometer al alto gobierno en la importancia que tiene el Huila de contar con grandes inversiones para resolver la comunicación vial con Caquetá Cauca y Putumayo, estos últimos corredores viales prometían ser de cuarta generación, pero hoy no alcanzarían ser de primera por culpa de la corrupción. Las alianzas público privadas al servicio de grandes inversionistas que se hacen al negocio y después cambian las reglas de juego para embolsillarse la plata, no responden, y como si fuera poco, se convierten en grandes extorsionistas del Estado, sino acceden a sus pretensiones so pena de demandarlo y quedarse además con jugosas indemnizaciones.
Las llamadas Alianzas Público Privadas, si bien son un mecanismo que podría contribuir al desarrollo del país han terminado siendo un negocio del inversionista casi siempre un patrocinador a financiador de las campañas políticas que luego recibe los jugosos servicios por más de veinte años. Aliadas, es el caso más desastroso que tenemos en el Huila en materia vial, en donde el concesionario se declara en bancarrota y el Estado queda maniatado porque no ha resuelto ese entuerto. Esta concesión fue del orden nacional. En Neiva los otros casos son los de alumbrado público entregado a Diselecsa y la recolección y disposición de residuos sólidos entregado a Ciudad Limpia por cerca de cuarenta años. Las condiciones en las que se les concesionó el servicio fue un verdadero descalabro para la administración municipal y para los habitantes.
Es hora que los ciudadanos, las organizaciones de veeduría, los gremios de la producción y servicios adoptemos posiciones más firmes y contundentes para no tragar entero frente a las obras que el gobierno nacional realiza en las regiones porque en la mayoría de las veces terminan siniestradas como las obras viales hacia el Cauca, el Distrito de riego Tesalia-Paicol entre otros. No nos puede volver a pasar lo del Quimbo en donde la clase política, empresarial, gremial y social aprobaron su construcción y después todos resultaron opositores al proyecto de manera cínica. Por fortuna hoy en el Huila se sabe quiénes lideraron y respaldaron el proyecto del Quimbo gracias a la tecnología.
