EL HUILA SE ENDULZA CON PANELA
Por Gerardo Aldana García
Como lluvia que acelera el parto de la tierra cultivada, la panela del Huila acaricia el paladar del paisano, lo anima y le regala el gusto de ese dulce especial que solo tiene la caña de la labranza en ubérrimos suelos de ladera en la Tierra de Promisión.
El sector panelero es la segunda agroindustria en importancia social del país después del café, desarrollada por más de 350.000 familias, generando cerca de 287.000 empleos directos equivalentes a 45 millones de jornales al año y ocupa el 12% de la población rural económicamente activa. La caña para panela se cultiva en 511 municipios de 28 departamentos, pero el 90% de la producción se concentra en 164 municipios. Los departamentos de mayor influencia productiva de este subsector, son: Boyacá Cundinamarca, Cauca, Antioquia, Santander, Nariño, Valle del Cauca, Tolima, Caldas, Norte de Santander, Risaralda y Huila, regiones en donde se concentra el 83% del área cultivada.
Según datos de la Secretaría de Agricultura y Minería del Huila, en el año 2019 el Departamento contó con 14.116 hectáreas sembradas y una estimación de producción de panela de 50.844 toneladas/año. Dentro de los municipios con mayor área sembrada, se destacan: Isnos con 4.666Hectáreas y San Agustín con 3.509 Hectáreas. Con la mayor área cosechada: Isnos 1.722 Hectáreas y San Agustín 1.153 Hectáreas. Mayor producción: Isnos 18.942 Toneladas y San Agustín 11.530, Toneladas. Y mayores rendimientos: Isnos y San Agustín, entre 11 a 10 Ton/Ha.
Disponer de un trozo de panela con forma de rectángulo o de circulo, o con figura de animal, o deliciosamente en polvo, granulada o en melcocha, o mona, sugiere la aplicación de un saber tradicional, de una vocación campesina que el panelero vuelca con esmero a su oficio, desde que labra la tierra, y pone allí el trozo de semilla y luego de un proceso productivo vegetativo, se enfrenta a la alquimia entre el recipiente llamado fondo, el fuego, el aire en movimiento y sus recetas, para producir esta delicia que hace más fuerte y feliz a quien la ingiere. La producción de la caña y su producto panela, pasa por la realización de prácticas de manejo agronómico como el sistema de siembra, los planes de fertilización y nutrición, el control de plagas, enfermedades y malezas y principalmente la renovación de lotes y sustitución de variedades tradicionales por nuevas variedades con mayor potencial productivo. Para el Huila, el Clúster productivo de caña - panela de Isnos, San Agustín, Pitalito, Saladoblanco y otros municipios del Departamento, presenta una pujante fuerza de trabajo marcada por el conocimiento y experiencia, también legada por generaciones, recientemente organizada en asociaciones o núcleos productivos, con visión de encadenamiento productivo agroalimentario y agroindustrial.
El cultivo de caña de panelera se encuentra dentro del grupo de permanentes y semipermanentes básicos, el valor de la producción del sector panelero fue de $66.911,53 millones de pesos, participando con un 3,8% del total del valor bruto de la producción agrícola del departamento del Huila en el 2019. Según datos de Fedepanela, para el año 2018, el departamento de Huila cuenta con 1.139 trapiches paneleros y 6.279 productores de panela, siendo el 91% (5.714) pequeños productores, 8.2 % (515) medianos productores y 0.8% (50) grandes productores. De acuerdo con el INVIMA, los departamentos de Cundinamarca, Antioquia y Cauca concentran la mayor cantidad de trapiches paneleros (55,4 por ciento del total nacional), seguidos por Caldas, Tolima, Santander y Huila, como los de mayor participación
Hoy por hoy, el sector panelero del Huila enfrenta un gran reto en términos de mejoramiento de la productividad, que permita alcanzar niveles de rendimientos superiores a los registrados en los últimos dos años, pero teniendo en cuenta los mercados alternativos como los institucionales públicos, por ejemplo: Restaurantes escolares, Hospitales, Batallones con sede en Departamento, y mercados internacionales, entre otros.
En la región se destaca la articulación del gobierno Departamental con el gremio panelero y la inclusión de nuevas tecnologías al sector productivo que han permitido un mejor aprovechamiento de las dinámicas del mercado logrando más y mejores ventas. Tal interacción ha estado marcada igualmente por el desarrollo de proyectos como ciencia, tecnología e innovación, desde lo cual está validada la existencia de Siete (7) variedades de caña cuya explotación ha llevado a mejorar la producción.
Entre los años 2014 y 2019, el sector panelero en el Huila ha tenido inversiones importantes que ascienden a la suma de $19.057.785.302, de la cual $ 11.638.793.340, lo ha aportado el Departamento mientras que por cofinanciación la cifra llega a $7.719.191.962, beneficiando un total de 2.695 productores, mediante programas como: Alianzas Productivas, Ciencia, Tecnología e Innovación, Establecimientos Paneleros, Estrategia Pares y Asistencia Pares, entre otros.
Por ello, es fácil saborear la panela; más este placer debe ser justamente compensado a sus creadores: los agricultores paneleros del Huila, comprando sus productos, prefiriéndolos a la hora de hacer el mercado, e invirtiendo desde lo público y privado, en este sector que cada día despierta para hacer más dulce la vida.
En la escuela de Pensamiento denominada: la Fisiocracia o Fisiocratismo, fundada en el siglo XVII por el economista francés y médico cirujano Francois Quesnav, la naturaleza y en especial la tierra constituía el principal elemento generador de riqueza en el sistema económico de la nación, lo cual devenía de una ley natural, y era la agricultura su multiplicador necesario. Otro pensador afín con esta corriente económica, el inglés Thomas Hobbes, destacando el papel de la naturaleza y sus materias primas, decía: "En cuanto a la abundancia de materias, está limitada por la naturaleza a aquellos bienes que, manando de los dos senos de nuestra madre común la tierra y el mar, ofrece Dios al género humano, bien gratuitamente, bien a cambio del trabajo."
Estos planteamientos del pensamiento económico de los fisiócratas, son traídos a nuestro tiempo para verificar que luego de más de tres siglos de su aparición, la tierra sigue siendo un factor determinante en la creación de valor, reflejado en el PIB de un país, y que en consecuencia quien detente la propiedad sobre una determinada porción de la misma, está llamado hoy por hoy a exhibir una relación de poder y de bienestar, más aun si el predio está destinado a la generación de alimentos para los seres vivos.
Disponer de un pedazo de tierra y hacerlo parir para dar más vida, es tarea de inestimable valor. Los campesinos del Huila lo hacen, pero una enorme porción de ellos, produce en terrenos que no están legitimados como propios. Los agricultores inmersos en un Sistema Territorial Rural Agropecuario interactúan en el suelo rural, manifestando una serie de dinámicas de ocupación del territorio.
Según la UPRA, la problemática de la tenencia del predio rural indica que el departamento del Huila presenta un índice de informalidad del 47,70%. Los municipios con mayor índice de informalidad son: Garzón con 99 %, Altamira con 76 % y Campoalegre con 71 %. Los municipios de Acevedo, Algeciras y Colombia no cuentan con información catastral. Otro aspecto relativo es la modificación de áreas de los predios rurales en los documentos de compraventa. Es costumbre en algunas subregiones del Huila, que, en los documentos de compraventa formalizados en escritura pública, se indique un número menor de hectáreas a las reales, con el fin de disminuir el valor a cancelar por impuestos, lo que conlleva a dificultades al momento de formalizar la transacción. Esta práctica se presenta en los propietarios que detentan predios mayores a 10 ha.
Un estudio realizado por la Unidad de Planificación Rural y Agropecuaria del Huila – UPRA, al analizar la caracterización de las estructuras socio-productiva, socio-político administrativa y sociocultural, así como del análisis espacial-funcional del territorio huilense, logró identificar problemáticas y potencialidades que inciden en el desarrollo rural agropecuario del departamento, desde su productividad y competitividad, siendo uno de alta sensibilidad la relacionada con el acceso y tenencia de la tierra. Las áreas condicionadas para las actividades agropecuarias, vienen acompañadas con restricciones y limitaciones para su tenencia, lo que ha acentuado la alta informalidad de la propiedad rural. Esta condición, es uno de los factores que incide en la baja capacidad de recaudo de los recursos propios de los municipios, específicamente los relacionados con el ingreso del impuesto predial rural, el cual, es un mecanismo de gestión y financiación del suelo rural. Esto se refleja en la baja inversión por parte de las administraciones locales que a la hora de resolver problemas del mismo sector agropecuario, no cuentan con los recursos necesarios.
En otro ámbito, un productor sin escritura pública de su predio, genera ante una entidad crediticia la causal de rechazo asociada a falta de seguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra, lo cual lo inhabilita para el acceso al crédito destinado a la financiación de sus proyectos productivos, así como el acceso a maquinaria, construcciones e infraestructura agropecuarias, que en casos como el de la piscicultura, requiere de grandes inversiones iniciales.
Recientemente, durante los años 2017 y 2018, en el municipio de Rivera, el Instituto Geográfica Agustín Codazzi y la Alcaldía local, adelantaron un estudio de revisión del valor catastral de los predios, incluyendo los rurales, los cuales no habían sido objeto de ajuste por décadas, con tan desafortunada situación para los productores, que tal modificación fue hecha por la autoridad catastral, tomando como referentes, el mercado de compraventa de los predios, desestimando la realidad de la producción y sus limitantes. Como consecuencia del estudio, se dio una descomunal valorización en el catastro para miles de predios rurales que llegaron a multiplicar su valor hasta en 60 veces o más, volviendo de la noche a la mañana, ricos a productores pobres, y derivando con ello en muchos casos el no pago de impuestos por imposibilidad económica del propietario, quien ahora tiene deudas con el fisco municipal que en cualquier momento le pueden generar un embargo y hasta el remate de su predio.
