martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-18 02:33 - Última actualización: 2020-09-18 02:37

EL HUILA RURAL EN LA POSPANDEMIA

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 18 de 2020

Gerardo Aldana Garcìa

Cual Fénix que vence la muerte y desde la cual se hace cada vez más fuerte, el territorio rural del departamento del Huila, entendido desde el binomio: agricultor – natura, ha enfrentado con denodado esfuerzo y admirable fe, los impredecibles ataques del Covid 19, que en la voracidad de su dominio no respeta resquicio alguno, en el que los seres humanos abrimos la boca, respiramos su aire poluto o exponemos los ojos en el entorno que ahora la minúscula criatura gobierna.

El Departamento del Huila es una región que vive fundamentalmente del sector agropecuario.  La vocación productiva de mayor énfasis en la economía del territorio, está ligada a la explotación y aprovechamiento de los entornos naturales para la producción de alimentos de consumo a nivel local, regional, nacional y en varios casos, internacional, generando riqueza desde diferentes renglones y arreglos productivos, liderado con toda altivez por el café, que en el año 2018 presentó una infraestructura de 146.762 hectáreas con una producción de 2.404.527 sacos de 60 kg. Junto al renglón del café, el territorio se luce con explotaciones de reconocimiento nacional como la piscicultura en la producción de tilapia, arroz, cacao, frutales, panela y otros para la subsistencia regional como la yuca, el plátano, las hortalizas, la leche, los bovinos de levante y engorde, etc.  Todo esto es posible en un territorio en donde la frontera agrícola es de 980.143 hectáreas, que equivale al 52.74% del área departamental.

Ahora bien, cuando el mundo se ha estremecido por los efectos negativos del Corona Virus, lo cual ha llevado a que la humanidad prescinda de una extensa serie de consumos que antes de la pandemia solía considerar como indispensables para su modus vivendi, aparece el reconocimiento social a nivel mundial, aunque apenas tácito, del papel irremplazable de los campesinos generadores de comida. Y es aquí en donde los agricultores del Huila y sus escenarios de producción, ofrecen la oportunidad al territorio de convertirse en una nueva potencia para el turismo, siempre que se aprovechen las condiciones existentes.

Tradicionalmente los atractivos del destino turístico Huila, han sido el Parque Arqueológico de San Agustín y el Desierto de La Tatacoa en Villavieja, con una figuración destacada de las Termales de Rivera, y seguramente que los miles de turistas en la pospandemia, seguirán llegando desde diferentes lugares del mundo hacia estos dos lugares; no obstante, si la región echa mano de la labor de nuestros hombres y mujeres del campo, y magnificamos lo que ellos hacen desde su producción y su vida en la ruralidad, generando unos formatos de producto turístico en donde los paquetes de turismo rural y agroturismo, atraigan a diferentes públicos, especialmente del orden nacional, ansiosos de superar los miedos y la libertad coartada impuestos por el Covid 19, podremos avanzar en crear un nuevo atractivo en la oferta turística regional. Nada más agradable para el turista que poder involucrarse en experiencias vivas de, cómo desgranar una mazorca de cacao, o recoger en un canasto el café, o sentir el cálido olor del guarapo que ahora se sublima en un fondo y entrega el alma de la caña para hacerse panela, y qué decir de poder ordeñar una vaca o montar un caballo por senderos llenos de flores y trinos de la avifauna en la que el Huila es campeón, y levantarse con una agua aromática de la huerta casera en donde la medicina, incluidas hierbas que desafían también al Corona Virus, dan esperanza y salud.

El escenario para el turismo rural y agroturismo en el Huila goza entonces de una reputación de productos con un bien logrado reconocimiento territorial, caso del café y su estrategia  de aroma y sabor diferenciador por el que suplen las expectativas de tostadores y consumidores del mundo; cacao que se encauza por este mismo sendero, caña panelera y su proceso de producción agroindustrial con reconocimiento orgánico, tilapia y su proceso de agregación de valor, frutas exóticas, clúster de arroz, ganadería bovina de doble propósito de leche y cría, agro minería, como los más importantes.

Todo esto ocurre en torno a la comida; si, a los alimentos que hoy más que nunca la humanidad reconoce como lo esencial, lo que no puede ser sustituido. Mas tal realidad es posible si desde la institucionalidad, en sinergia con los productores y los empresarios del sector turismo, se perfilan estos nuevos productos para el destino Huila.  Es el momento de retomar el sendero de los créditos de tasa compensada para la construcción de alojamientos rurales y posadas turísticas, dotación de equipos e insumos para mejorar la finca como parte del producto, de formular guiones para el turismo rural y el agroturismo, de realizar certámenes de mercados campesinos locales, departamentales y ferias nacionales e internacionales dedicadas al sector.

Por eso me gusta la perspectiva de la Unidad de Planificación Rural y Agropecuaria a instancias del Plan de Ordenamiento Productivo y Social de la Propiedad Rural, que en su visión de largo plazo ha concebido que: en el año 2039 en el Huila, el sector rural agropecuario es el dinamizador de la economía departamental, donde campesinos, mujeres y jóvenes rurales, minorías étnicas, víctimas del conflicto y empresarios, son los protagonistas; los proyectos productivos son sostenibles, desde un enfoque socio empresarial, agroindustrial y con una agricultura campesina, familiar y comunitaria fortalecidas, apoyados en un servicio de extensión agropecuaria integral y pertinente, con procesos de investigación, innovación y transferencia tecnológica a la altura del siglo 21; hace eficiente uso del suelo, del recurso hídrico y demás recursos naturales renovables; facilita la seguridad jurídica y acceso a la tierra; haciendo del campo un proyecto de vida atractivo para las nuevas generaciones; mejora la cooperación, competitividad y productividad, en un entorno responsable con el medio ambiente, elevando la calidad de vida, el bienestar, buen vivir y felicidad de los huilenses.

Coherente con esta mirada de largo plazo, es hora de que el gobierno departamental, los Alcaldes, los bancos, los empresarios, vuelquen su mirada y acciones al campo, con inversiones desde lo público en activos rurales en el territorio, con visión multisectorial y multidimensional, ahora con una remozada imagen de perfil turístico, todo lo cual será posible si se respeta y se quiere a nuestros campesinos, si se invierte en ellos, si los vemos y los tratamos como lo que son: los preservadores de la vida, cuando los grandes héroes del capitalismo se declaran impotentes.