jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-01-17 03:57

El frustrado atentado a Timochenko

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | enero 17 de 2020

Conocida la información del frustrado atentado y corroborada su existencia por el propio Timochenko durante su entrevista en palacio con el Presidente Duque, estamos frente a una realidad inocultable. Los verdaderos enemigos de la paz no son Uribe ni Duque ni los uribistas, sino los desertores del proceso de paz provenientes de las propias filas de la desmovilizada guerrilla.

Marquez, el paisa, Santrich y demás bandidos han reiterado su propósito de reiniciar las actividades guerreristas y quisieron darle un golpe muy fuerte a la institucionalidad y al gobierno, atentando contra la vida de su antiguo jefe para causar una verdadera conmoción interior orquestada desde Venezuela.

Ha quedado en contundente evidencia que las fallas del proceso pasaron por la decisión equivocada de aceptar que el narcotráfico era un delito conexo al de la rebelión, error ya por fortuna corregido, pero cuyos efectos estamos padeciendo. El caso lamentable de la falta de judicialización por la JEP al no haber autorizado la extradición de Santrich, y la posterior decisión absurda de la Sala Penal de la Corte de dejarlo en libertad por considerarlo aforado sin haberse posesionado como congresista; le abrieron la puerta a su fuga, burlándose de la buena fe del pueblo colombiano que, a pesar de todo, aún creía en la seriedad del proceso y de contera, derrumbó la muy poca credibilidad en la JEP y en la Sala Penal de la Corte.

El crecimiento inusitado de las áreas cultivadas que ha llegado a más de 200 mil hectáreas; la enorme cantidad de las incautaciones que han logrado hacer las autoridades nacionales e internacionales, y la creciente violencia en las zonas de cultivo y de transporte en las rutas para su exportación; factores determinantes del sistemático asesinato de líderes sociales y desmovilizados de las Farc, constituyen sin duda alguna, consecuencias inevitables. A propósito, el columnista de Semana Ariel Avila en su más reciente columna, señala sin ambajes que el incremento de la violencia y de los asesinatos selectivos en las zonas mencionadas, obedece a la intensa lucha territorial entre facciones de las propias disidencias y de éstas con el ELN y bandas criminales.

Los hechos son contundentes y demuestran que la tragedia nacional sigue siendo el narcotráfico que ha penetrado en muchos sectores de la sociedad relajando los valores morales y éticos. Pero como si esto fuere poco, la actividad política está infestada de corrupción y de corruptos, al tiempo que el sistema judicial penal facilita la impunidad y fue penetrado por el fatídico “ Cartel de la Toga “.

En este contexto el frustrado atentado se explica por razones elementales que muchos analistas han mencionado. Se trata de cobrarle a Timochenko y a quienes han seguido su liderazgo al interior de los desmovilizados su decidida voluntad de cumplir los acuerdos. En efecto, no debemos olvidar que uno de los compromisos ineludibles asumidos por las Farc, consiste en desvelar socios y rutas en el negocio, aunque ya sabemos que el socio principal es el Cartel de Sinaloa. Allí radica la razón que explica el frustrado atentado. Pero que al tiempo permite inferir que toda la fuerza del Estado y de la cooperación internacional debe centrase en la lucha frontal contra el narcotráfico, la corrupción política y la reforma del sistema judicial.