El fracking
Por: Jorge Eliseo Cabrera Caicedo
Considero oportuno recordar alguna información que expuse hace ya un año sobre esta práctica.
El país no cuenta aún con un volumen de reservas probadas en yacimientos no convencionales, o sea yacimientos de petróleo o de gas en roca madre de arcillas, indispensable para aplicar la técnica del fracking, una vez se hayan perforado los respectivos posos en cada una de las 16 cuentas geológicas identificadas. En el evento de ser rentable la explotación, la producción se podría incrementar hasta en 19.000 millones de barriles.
Muy importante la asociación de Ecopetrol con la OXY para la explotación de un área en la cuenca “Permian Basin” en los Estados Unidos de yacimientos no convencionales, como una experiencia real en ésta práctica.
En los últimos años, según estadísticas publicadas por el BP STATISTICAL WORLD OF ENERGY, la producción de hidrocarburos ha tenido un incremento de 126% en los Estados Unidos, muy por encima de la producción de Arabia Saudita, aprovechando la oportunidad de los yacimientos no convencionales; en el Brasil, ha incrementado la producción en 42%; los Emiratos Árabes en un 27%. Por el contrario, en Venezuela su producción se redujo en un 53% y en Méjico el 35%. En Argentina se redujo la producción en un 26% por haber delegado los aspectos regulatorios y de comercialización de áreas de explotación a las provincias y por ende a sus líderes políticos de turno sin coordinación nacional, situación que ha cambiado en los últimos 4 años por los prospectos de operaciones de yacimientos no convencionales.
El yacimiento no convencional es donde el hidrocarburo se almacenó en la misma roca generadora sin migrar a una roca porosa sellada. Se puede extraer hidrocarburo como si fuera exprimiendo la roca generadora (arcilla), “creando fracturas a presión y abriendo camino dentro de la roca para que el hidrocarburo fluya a superficie con la técnica de fracking”.
Así como en el pasado se consideraba peligrosa la aviación, hoy nadie cuestiona la legitimidad y seguridad de la aviación civil por el establecimiento de normas estándares, procedimientos y otros elementos requeridos por los países, ha ocurrido lo mismo con la práctica del fracking, de conformidad con las recomendaciones de estudios de instituciones académicas, entidades de investigación y asociaciones técnicas de la industria petrolera, como la sociedad internacional de ingeniería de petróleos (S.P.E.).
A solicitud del Congreso de los Estados Unidos, se realizó una “evaluación del impacto potencial del fracking en agua potable”, el cual desvirtuó en buena parte el mito sobre el daño a los acuíferos del subsuelo. La conclusión: “el fracking es una técnica que puede aplicarse de manera segura mediante normas, procedimientos y prácticas basados en el entendimiento y mitigación del riesgo”, igual como sucedió en el campo de la aviación civil.
Es de advertir que los medios y redes sociales han dado informaciones que no corresponden a resultados científicos y pruebas reales, pero que han logrado influir en varios estamentos (ejecutivo, legislativo, judicial) para que se tomen decisiones equivocadas. El “manifiesto” de Iván Márquez declaró su oposición a la práctica del fracking. Hoy en día, los llamados dirigentes “progresistas”, los mismos del Foro de Sao Pablo y de Puebla, los “socialistas del siglo XXI” así como organizaciones ambientalistas se han abanderado en contra de la práctica del fracking. Son especialistas en ofrecer subsidios pero no en cómo obtener recursos para el Estado.
