jueves, 02 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-02-26 04:43

El flagelo de la delincuencia

Escrito por: Editorial | febrero 26 de 2020

Los reiterados atracos que se han presentado en la ciudad durante el pasado fin de semana, ha generado un temor entre la ciudadanía por la permanente exposición en que se encuentran los neivanos cuando estamos en un lugar público. Los medios de comunicación están asediados de noticias que relatan los episodios de hurto callejero que cada vez reflejan la alta percepción de inseguridad y que demuestran el desbordamiento que tiene la delincuencia sobre la respuesta institucional para contrarrestar este flagelo que corroe el bienestar de las familias en esta ciudad.

Lo anterior, corrobora la alta preocupación, porque conduce indefectiblemente a pensar que, en este frente, la guerra se va perdiendo. Es cierto que, en materia de seguridad, existen otros indicadores positivos: reducción de homicidios, de robo en residencias, de asaltos a entidades financieras, etc. Y eso hay que rescatarlo, así como el esfuerzo de autoridades y ciudadanía. Pero no hay que desfallecer. Hay necesidad que la ciudadanía contribuyan de manera organizada con la Administración Municipal de Neiva y la Fuerza Pública para contrarrestar cualquier episodio de inseguridad que se presente en la ciudad.

Desafortunadamente los hurtos en la calle son otro cuento. Allí la gente sigue siendo vulnerable ante organizaciones delictivas que se camuflan en la informalidad o en espacios que hoy se han convertido en verdaderas trampas, entre ellos, los establecimientos públicos, como los acaecidos el pasado fin de semana y que fueron ampliamente difundidos a través de las redes sociales.

Por muy dramáticas que parezcan las cosas, ello no puede llevar a plantear escenarios catastróficos. El principal indicador de seguridad de una ciudad es la salvaguarda de la vida. Entre las causas estructurales para que se presenten estos casos de inseguridad. La aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica del país por parte del gobierno nacional, han venido generando un aumento de la pobreza en el país y con ello, una disminución de las oportunidades laborales en las regiones del país. Neiva no se sustrae de esta situación.

Neiva se ha convertido en una ciudad desigual., con escasas oportunidades laborales. Además, se ha convertido en la ciudad receptora de migrantes (venezolanos) y desplazados por la violencia, que constituyen actualmente, en un verdadero desafío para el entorno urbano de esta localidad. Otro aspecto a tener en cuenta es el asentamiento de organizaciones criminales procedentes de otras ciudades. Igualmente hay un fenómeno de trata de personas, episodios de ajuste de cuentas y un empoderamiento de bandas del narcotráfico que controlan el negocio en sus distintas modalidades.