El factor humano
Por: María del Carmen Jiménez
En este escrito , no pretendo hacer un análisis del maravillo libro de Jhon Carlin titulado el” Factor Humano” que hizo posible que afros y blancos en Sudáfrica , por la capacidad de Mandela de seducir al oponente y después de largos años de Apartheid , se fundieran en un abrazo en el mundial de rugby en 1995 y con este gesto impregnaran el sello de la paz que cambiaría el curso de la historia en este país .
En esta cuartilla simplemente hago una breve reflexión acerca de cómo en muchas sociedades del mundo por la falta de ese sentido humano, por el apego a las leyes del mercado se menosprecia la solidaridad, la empatía, la acción común, la justicia social se privilegia el individualismo y las lógicas del negocio, para que los ricos sean cada vez más ricos en detrimento y pauperización de vastos sectores de la población.
El modelo productivo neoliberal convertido en las últimas décadas en la única brújula de la política en el contexto de la globalización económica que defienden a capa y espada muchos gobiernos en América Latina, incluido el nuestro, convierte todo lo que encuentra en su camino en mercancía. Su único paradigma es el crecimiento económico sin tener en cuenta el desarrollo humano, los efectos ecológicos, la salud ambiental. Es un modelo que ha permitido que toda la codicia y la voracidad humana se exprese sin límites, destruye sociedades, culturas, economías, tradiciones y costumbres dejando a su paso inequidades, muerte y desolación. Se mercantiliza todo hasta la naturaleza.
Quienes se apropian y defienden este modelo tienen una mirada anémica, porque no les importa el resultado de sus acciones que incluso puede ser el de su propia extinción. Las políticas que implementan van en deterioro de derechos sociales, económicos, culturales, políticos que son el origen del sistema democrático. Lo que es un derecho o servicio público lo convierten en negocio, imponen condiciones a la forma de entender la democracia, cuando ésta toma conciencia su tolerancia se desvanece, favorecen a los ricos frente a los pobres y reproducen un sistema basado en la competencia en lugar de la equidad económica y social. En ese contexto, auspician la construcción de un prototipo de personas que arrasen con cualquier responsabilidad colectiva o social, el factor humano no cuenta. Por eso la lucha contra este modelo es también una lucha de valores que permita a lo social, lo colectivo tener un lugar importante frente a lo individual.
Colombia es el reflejo de esta situación, para citar solo un caso, la reforma Tributaria apunta a otorgarle más ganancias al capital y menos ingresos a los trabajadores.
Está demostrado en el mundo que cuando los gobiernos y sociedades toman medidas para garantizar equidad e igualdad de oportunidades para toda la ciudadanía, se logran mayores niveles de paz y confianza que pueden redundar positivamente incluso, en el propio mercado.
