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Opinión/ Creado el: 2018-06-08 12:28 - Última actualización: 2018-06-08 12:29

El espejo de Venezuela

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | junio 08 de 2018

Decantados en su gran mayoría los apoyos políticos y ciudadanos dirigidos a la segunda vuelta presidencial, los candidatos avanzan en su capacidad de convocatoria, de persuasión y de convencimiento de los electores que aún se mantienen indecisos entre las dos opciones.

Los resultados de primera vuelta arrojaron contundentes conclusiones. Duque logro amplia mayoría sobre Petro cercana a los 2 millones 700 mil votos, cifra muy difícil de remontar en tan corto tiempo. La importante votación alcanzada por Fajardo, cercana a los 4 millones 600 mil votos, representa la voluntad de los colombianos que prefirieron una opción de centro frente a la falsa polarización entre izquierda y derecha que planteó Petro y que ahora pretende morigerar.

Por su parte, el millón 500 mil obtenido por Vargas Lleras constituye la fuerza electoral de su propio partido y es evidente que no logro el apoyo de las maquinarias de la U y de los conservadores santistas, las cuales se distribuyeron principalmente entre Duque y Fajardo y en menor proporción optaron por Petro.

En tal escenario de primera vuelta decepcionó la cifra alcanzada por De la Calle quien basó su propuesta en el apoyo irrestricto al Acuerdo de Paz y su implementación; alcanzando apenas un poco más de 450 mil votos; cifra con la cual se demuestra que el apoyo electoral al proceso y su consolidación ya no constituye la máxima prioridad del sentimiento ciudadano. De otra parte, es evidente que su candidatura no se sintonizó con las bases ni la dirigencia de su partido, los cuales también se repartieron entre Duque, Fajardo y Petro.

Volviendo al tema de los apoyos políticos y ciudadanos es claro que buena parte de los primeros optaron por Duque, mientras que los electores no militantes de los partidos con representación parlamentaria y que en su gran mayoría votaron por la opción de la Coalición liderada por Fajardo, ahora se moverán entre el voto en blanco, abstenerse o apoyar una de las dos opciones vigentes.

Con la coherente decisión adoptada por Fajardo y Robledo, dos de los tres líderes de esa coalición, en el sentido de votar en blanco; es muy probable que se incremente dicha cifra con relación a la primera vuelta y pueda alcanzar el 12 o 13%. Ello explica que Petro se haya quejado de tal decisión considerando, desde luego sin razón, que es una manera de favorecer a Duque. La realidad es que se trata de responsable coherencia política.

Queda por verse la decisión personal de Mokus y Claudia López quienes sin duda alguna representan el mayor caudal electoral de la Alianza Verde con gran peso en Bogotá. No es descartable que opten por la coherencia responsable de votar en blanco, una de las dos opciones definidas por su colectividad.

Una cifra interesante de electores, cercana a los 3 millones, que no participaron en la elección parlamentaria de marzo pero que votaron en la primera vuelta, repartidos entre Fajardo, Petro y Duque; constituyen el auténtico voto de opinión que incidirá en determinar el tamaño de la ventaja que finalmente obtendrá Duque sobre Petro.

Visto así el escenario queda por establecer una realidad incontrovertible. Ya no es entre la paz o la guerra el falso dilema de la polarización, pues ésta ya la trasladó el discurso de Petro, aún morigerado, hacia la puja ideológica entre izquierda y derecha. En ésta disyuntiva se moverá el elector y por las encuestas ya conocidas es evidente que el espejo de Venezuela; el explícito apoyo de las Farc a Petro; la credibilidad personal y la seriedad de sus propuestas; serán los factores determinantes que incidirán en el rotundo triunfo de Duque.


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