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Opinión/ Creado el: 2017-08-24 02:19

El eclipse neivano

Escrito por: Alfonso Vélez Jaramillo | agosto 24 de 2017

Con motivo del eclipse de sol que nunca se vio sin telescopios en Neiva y el Huila y creo que en la mayor parte del país, salieron a la luz pública en los medios locales y las redes sociales asuntos que se ventilan todos los días. Unos jocosos, otros hirientes y otros benévolos para algunas personas.

Sirvió para hablar, criticar y hasta para destacar cuestiones que retratan verdades, como la falta de una adecuada organización entre las autoridades de Villavieja y las instituciones ambientales del Huila, para recibir los visitantes en días especiales, como este del eclipse solar. El caos vehicular por falta de planeación del tránsito fue mayúsculo.

La irracionalidad de miles de personas que en centenares de vehículos dejaron toneladas de basuras en el Desierto de la Tacacoa, excrementos por todas partes y daños a la poca vegetación de la zona, fue el común denominador, según los medios de prensa.

Aquí se verifica que la ley creada argumentando el medio ambiente, para evitar el uso de bolsas plásticas no sirve sino para seguir enriqueciendo a los empresarios de grandes superficies, no hacen nada por la naturaleza, pero cobran por la bolsa y en esas condiciones recaudan millones y millones de los bolsillos del pueblo todos los días. Vayan y miren cuantas quedaron en el desierto. ¿En dónde está la enseñanza o la formación ambiental?

Igualmente, puso  sobre el tapete, que la gente no sabe escuchar o leer las recomendaciones para este tipo de eventos. Los expertos aseguraron que no se iba a ver sino parcialmente y muchas personas se fueron para la Tatacoa, a experimentar el fenómeno natural y llegaron renegando y hablando mal, sintiéndose engañados.

Otros en cambio, se quedaron en casa para retratar la realidad cotidiana, en cuanto a la administración municipal de Neiva, de la cual se dice no ha respondido a la expectativa creada por el ahora el alcalde Lara, con slogan de “la mejor hoja de vida”.

Ha sido tanta la quejadera del mandatario Lara, quien constantemente señala que no cuenta con los medios económicos para adelantar en su totalidad su obra de Gobierno, que ya se volvió rutina su lamentación.

No faltó el ingenio popular que plasmó  esa  situación achacándole al mandatario jocosamente una improbable declaración, en la que afirma que por falta de recursos en la alcaldía no se pudo ver el eclipse en Neiva.

Esto despertó la ira de algunos de sus más inmediatos subalternos, a quien no les gustó y en lugar de ingeniarse otras formas de ayudarle alcalde para que haga un buen gobierno, siguieron disparando para hacerse notar y justificar el pago que reciben cada mes del municipio.

Lo que sí está claro es que el alcalde Rodrigo Lara, ratifica lo dicho aquí, le pidió al Concejo de Neiva, reducir el Plan de Desarrollo, porque no cuenta con los recursos suficientes para cumplirlo y me parece bien, en lugar de inflar las cifras, como acostumbra los gobiernos de turno.

Sin embargo, debe aclarar porque no terminó la obra del Centro materno Infantil Caimi, de la Comuna 9, y tuvo que devolver más de 2.200 millones de pesos al Gobierno nacional. Aquí hay un detrimento patrimonial a todas luces. No tiene plata, pero devuelve los recursos nacionales, que paradoja.

Aplaudo,  que se hubiese iniciado la construcción del  intercambiador vial del estadio, aquí la Secretaria de la Movilidad deben jugar un papel importante para garantizar menores traumatismos en el tránsito vehicular en horas pico.

Y ojalá que los daños ambientales por la tala de centenares de arboles, no corran la misma suerte de los arbolitos del túnel de Trapichito, que  se siembren las cantidades exigidas para  suplir en algo el daño ambiental, y que la administración aproveche para higienizar las quebrada La Toma, una letrina en pleno casco urbano que merece atención por la salud de los neivanos.


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