El duelo final: Duque - Petro
Por Jaime Salazar Díaz
De hoy en cuatro semanas amaneceremos con la realidad presidencial de los próximos 4 años, 2018-2022: uno de los dos alcanzó la mayoría absoluta de los votos emitidos por los colombianos – la mitad mas uno- es decir, la mitad de la suma de todos los que hasta ahora continúan en la contienda, mas un voto, y queda automáticamente proclamado como Presidente, o, de no lograrse esa cifra, nos vamos a la final en junio entre Iván Duque y Gustavo Petro. La suma total de la votación estimada el 27 de mayo debe ser un poco mas de 18 millones (el potencial electoral según la Registraduría Nacional son 36´025.000 personas aptas para votar) sin que sea imposible llegar hasta 19 millones. Los colombianos somos pésimos sufragantes para ejercer la democracia electoral. Solamente llegamos una vez al 60% de los votos posibles –tal vez porque se estrenaron las mujeres en las urnas- cuando acordamos el Frente Nacional. Las demás contiendas las definimos solamente la mitad de los posibles votantes. El resto, o son muy ignorantes, perezosos o se quedan en casa argumentado sofísticamente que “no viven de la política”. En las democracias maduras de Europa los hechos políticos importantes se definen con el 70 o el 80%. Pero esa es nuestra realidad, pasarán años de formación cívica, política y ciudadana antes de llegar a esas cifras. En la elección de segunda vuelta en junio, si llegamos hasta ese evento, simplemente gana el que tenga mas votos. Mientras tanto hay varias consideraciones que surgen de la actual situación. Es evidente una polarización entre las dos corrientes de opinión mas distantes. Los candidatos ubicados con cada vez menores cifras en las encuestas han ido desdibujándose por diversas razones: indefiniciones reales o aparentes en los temas álgidos de la política nacional: el brumoso acuerdo con las Farc, día tras día mas confuso –la JEP!- que fué rechazado por la mayoría de los colombianos y hoy produce inmensa desconfianza; la equivocada, errática o despistada política contra la proliferación de siembras de coca que ha criminalizado el país entero; o la no por última menos importante defensa de la propiedad privada y de la economía de mercado domesticada y actualizada frente a la colectivización a ultranza con inspiración cubana o venezolana. Distintos son los temas que desde luego son preocupaciones comunes a todos los candidatos: la firmeza contra la corrupción oficial que abarca las tres ramas del poder público, la defensa del medio ambiente, la educación, la salud, la vivienda, la infraestructura, en donde los variados énfasis y tonalidades de cada campaña marcan diferencias e intenciones de voto no rotundas como las primeras. También hacen mella o dan y quitan votos los talantes de las personas enfrentadas, su pasado, la limpieza de sus experiencias y actuaciones y el ”dime con quién andas y te diré quien eres”. De todo esto y seguramente de mucho más que yo creo menos importante, se cocina la candidatura ganadora. Para quienes, como yo, nos hemos comprometido con la Presidencia de Iván Duque y la Vice de Marta Lucía Ramírez estamos ilusionados con un futuro limpio de nubarrones para este país y para todos, todos los colombianos. Confiamos en su juventud, preparación, clara inteligencia exenta de recovecos dudosos, su capacidad de trabajo y decencia en el tratamiento de los contradictores. Queremos ganar en la primera vuelta, y, si no fuere así, ARROLLAREMOS EN LA SEGUNDA ¡!
