El Covid 19 nos dejara lecciones
Es inevitable pensar en las consecuencias que la pandemia viene causando y que habrá de generar hacia el inmediato futuro para la humanidad. Precisamente el confinamiento obligatorio, que ha sido la primera consecuencia, ha sido la oportunidad propicia para que cada ser humano reflexione sobre la fragilidad que nos caracteriza ante la inminencia de la enfermedad y de la muerte, no obstante el acelerado desarrollo tecnológico y científico que hemos alcanzado.
En este necesario proceso reflexivo estamos valorando la sencillez ante lo superfluo. La imperiosa necesidad de disminuir el estrés por alcanzar las comodidades y el éxito profesional o económico. Recuperando el gozo de la vida familiar y la virtud de la conversación personal que acerca sentimientos y emociones. Replanteando el consumismo mercantilista. Recordando que todos fuimos creados para ser útiles en el servicio hacia los más débiles y en el respeto hacia la naturaleza.
Pero quizá la reflexión más profunda tiene relación con quienes siendo creyentes, valoramos de nuevo la importancia de la oración como vehículo indispensable para acercarnos a Dios; saber esperar confiados en su Divina Providencia; y recordar que el amor es el lazo que une la fraternidad humana.
Con el incremento sistemático de las cifras de víctimas mortales y de contagiados por el virus, se ha puesto a prueba la capacidad de todos los gobiernos en atender la expansión y contención de la pandemia, en el imperativo propósito de garantizar eficazmente la protección de la vida y la salud humanas, situación que los obliga a disponer de ingentes recursos económicos, al tiempo que por el prolongado aislamiento social, la economía global está prácticamente paralizada, circunstancia que generó el falso dilema entre la salud y la vida o la economía, por fortuna ya superado.
Como era de esperarse, ya se empieza a hablar de eventuales responsabilidades acerca de cómo y porqué la pandemia alcanzó tan inusitada capacidad expansiva y de letalidad, y de cómo se originó su propagación. Al respecto, es necesario ser muy cautelosos, dado que la geopolítica en la cual se está moviendo el mundo, permite presumir un juego donde se mueven múltiples intereses económicos, políticos y culturales.
Al respecto, con la reciente decisión adoptada por el presidente Trump, en el sentido de suspender los aportes de su gobierno para la financiación de la OMS, al considerar; apoyado en evidencias hasta ahora conocidas que dicho organismo multilateral no ha cumplido eficazmente su labor; ha generado un gran debate por la sencilla razón de que el origen del virus se localizó en una provincia de la China Comunista, donde al parecer se ocultó información con la complicidad de la OMS, circunstancia que no permitió actuar a los demás países con mayor prontitud para disminuir los mortales efectos de la pandemia.
En estas condiciones, es evidente que mientras se centran los esfuerzos en evitar más muertes y contagios, así como en proteger la dinámica económica global que tiene efectos en la producción de bienes, servicios y el empleo; la medida de confinamiento obligatorio tendrá que ser flexibilizada por tiempo prolongado hasta que la ciencia biomédica logre producir la vacuna que erradique el virus.
Confianza, reflexión, paciencia, solidaridad fraterna, disciplina social y la certeza de que somos frágiles, son las primeras lecciones que el COVID 19 nos esta enseñando.
