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Opinión/ Creado el: 2018-02-02 12:36 - Última actualización: 2018-02-02 12:37

El color de la manzana 

Escrito por: Luis Alfonso Albarracín Palomino
 | febrero 02 de 2018

Actualmente el tema de la libre competencia que estamos presenciando los seres humanos que habitamos este planeta, está generando una guerra sin cuartel entre las grandes organizaciones empresariales, que buscan imponer estrategias monopolizadoras, con el fin de subordinar a las pequeñas empresas que, de una u otra forma, buscan sobrevivir en estos mercados convulsionados. El Estado a través de la legislación vigente, tiene como objetivo la protección al consumidor y promover la libre y sana competencia dentro de la dinámica productiva del país. Con ello se busca generar las condiciones, para evitar la conformación de los monopolios en la producción de bienes y servicios, que provocan daños económicos a la sociedad colombiana.

La litis que se ha presentado con uno de los productos insignia del departamento del Huila, ha llegado al tribunal de arbitramiento de la Cámara de Comercio de Bogotá, donde se afronta una dura batalla jurídica contra los productos Postobón, por la producción y comercialización de la gaseosa manzana Cóndor. En la crónica publicada el día anterior por esta Casa Editorial, se hace mención a la comunicación enviada por el Centro de Arbitraje y Conciliación de ésta, a Gaseosas Cóndor y en donde se hace referencia a la solicitud de conciliación de Gaseosas Posada Tobón S.A, para solucionar las diferencias surgidas con industrias Sánchez Huila – Limitada. Inmediatamente la reacción en las redes sociales y de los diferentes actores de la vida pública del departamento, respaldaron de manera unánime a la factoría opita, que, durante más de siete décadas han deleitado con sus productos, a los paladares gastronómicos de las familias huilenses.

Lo anterior, llegará a los estrados judiciales donde se dirimirá el futuro de este incómodo impase que está presentando este producto, que nos ha acompañado en muchas ocasiones, en la gastronomía opita. Hay que destacar que el consumo de estas bebidas ha venido disminuyendo paulatinamente por recomendaciones de los galenos médicos, por los altos contenidos de azúcares que contienen y que se han constituido entre otros alimentos, en uno de los factores detonantes de las enfermedades de la diabetes y de otras complicaciones orgánicas de la población. Lo ridículo para la opinión pública, es que se pretenda con la anuencia del Estado, legislar sobre el color de una bebida endulzante. Inclusive la marca Big Cola, también han tenido litigios jurídicos en otrora, con esta organización empresarial adscrita al conglomerado económico de Carlos Ardila Lule. Todo lo anterior, obliga a tener mucho cuidado a las empresas huilenses, para que registren ante las instancias pertinentes, las marcas, logotipos, diseños y otros atributos de las mercancías que se produzcan en el departamento, para evitar esta clase de conflictos judiciales, con el fin de proteger sus intereses comerciales, amparándose en la legislación y los derechos de propiedad industrial existentes.   


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