viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-11-01 04:13

El colapso del sistema

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | noviembre 01 de 2019

La democracia que sustenta nuestro Estado Social de Derecho se expresa en el sistema político y electoral, en donde a las mayorías les otorga el derecho de gobernar, pero también les exige responsabilidades que son ineludibles.

Pasado el debate electoral donde se renovaron las instancias del poder regional con los resultados bien conocidos, es necesario evaluar con el mayor rigor objetivo, las indiscutibles falencias que presenta el sistema que lo colocan al borde del colapso y en consecuencia, urge su reforma integral.

Se ha dicho que el poder electoral es autónomo e independiente pero los reiterados hechos demuestran lo contrario. El Consejo Nacional Electoral como cabeza del sector está conformado por magistrados que son elegidos por el Congreso, hecho que por sí mismo, lo coloca en fuerte dependencia de las fuerzas políticas que allí se expresan.

El Registrador Nacional como Gerente operativo del sistema es elegido por los Presidentes de las altas cortes, quienes a su vez, son postulados por el Consejo Superior de la Judicatura y elegidos por ellos mismos en la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado; y nominados por el Presidente pero elegidos por el congreso para la Corte Constitucional.

La ley estatutaria expedida en el Congreso define las normas sobre financiación de los partidos y de las distintas campañas estableciendo los límites en los gastos; las condiciones que deben cumplirse para la creación de nuevos partidos y movimientos sociales; los criterios para la inscripción de candidatos; el registro de las firmas o empresas encuestadoras ante el C.N.E y las circunstancias que definen el régimen de inhabilidades de los candidatos.

Como se observa, la mencionada autonomía e independencia del sistema electoral es una más de las grandes mentiras institucionales que junto a la circunscripción nacional para el senado; las listas con voto preferente; y la elección popular de alcaldes y gobernadores; conforman la perversidad del sistema político vigente, diseñado para que sigan gobernando los mismos de siempre, a través de las maquinarias electorales que divididas o coaligadas, ahora reforzadas con el mecanismo de los avales, acabó por anarquizar el sistema.

Todo lo anterior explica que ninguno de los partidos saliera derrotado, pues todos ganaron, tal como se observa en las cifras conocidas, unos porque obtuvieron las mayorías en las votaciones nominales y los otros porque lograron elegir tantos o cuantos gobernadores, diputados, alcaldes y concejales.

Por otra parte, la pretendida innovación legislativa del esquema gobierno-oposición extendida al nivel territorial, donde los candidatos que alcanzaron el segundo lugar ingresarán, si   desean, a las asambleas y concejos; resultará como ya se observa en el Congreso, un mecanismo inútil, puesto que se conformarán las mayorías decisorias buscando los gajes y beneficios del poder sin que se actúe con fidelidad a tal esquema, es decir, quien ganó gobierna y quienes perdieron harán el respectivo control político.

En conclusión, para mejorar nuestra debilitada democracia es indispensable y urgente la profunda y radical reforma del sistema político y electoral.

En relación con los resultados regionales bastará decir, por ahora, que el triunfo de Dussan era previsible frente a la desgastada montonera clientelista de Chavarro; y al desconocimiento del candidato uribista agravado por la invisibilización a que fuera sometido por los medios y las encuestas. Felicitaciones al nuevo gobernador y a su equipo por el contundente triunfo. De otro lado, MANUEL MACIAS se perfila como el adalid del nuevo liderazgo regional.