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Opinión/ Creado el: 2019-12-07 02:48

El  baile de los que sobran

Escrito por: Redacción Diario del Huila | diciembre 07 de 2019

Por María del Carmen Jiménez

Esta canción  emblemática del  grupo musical Los Prisioneros de Chile  nació en los años ochenta como protesta y reclamo al gobierno totalitario de Pinochet . Es  símbolo de lucha.  Contiene mensaje reivindicativo que ha atravesado edades, segmentos sociales, generaciones.  Es una crítica social a la discriminación, la desigualdad, la represión,, pero sobre todo, a las escasas oportunidades para los jóvenes en el campo educativo y en el mundo laboral. Por eso,  tiene un sentido muy especial para ellos.

El  régimen militar de esa época  se reservó el control de los contenidos de la enseñanza, inició el proceso de municipalización  y privatización del sistema educativo, se instaló una lógica social, económica, cultural y educativa mercantilista, imposibilitando cambios profundos en la estructura de la institución escolar que permitieran paliar  las desigualdades educativas presentes en ese país y el carácter segregacionista de la educación .Los estudiantes  del Liceo Andrés Bello donde se  inspiró la canción en referencia hacen parte del contexto histórico en el que fue escrita .

Treinta y nueve años después de su creación,  cientos de miles de voces, durante la marcha multitudinaria  del 5 de diciembre de 2019  en el centro de Santiago, interpretaron esta composición escrita por  el Chileno Jorge González y llevó a su autor a expresar en una entrevista que le realizó BBC NEWS que “le había emocionado escucharla en esa manifestación” pero que “es muy triste que todavía se tenga que seguir cantando. Dijo que  esa canción fue creada bajo las mismas condiciones en las que se canta actualmente : en toque de queda y con balazos” .  

El germen de las protestas, en Chile y muchos países de América Latina como el nuestro, son similares, se origina por tanta desigualdad, por la concentración de la riqueza en pocas manos, por un insuficiente e ineficiente sistema de salud, por un sistema educativo inequitativo, por un modelo económico voraz e inhumano, por el desequilibrio entre desarrollo y  sustentabilidad, por la exacerbada corrupción, por la sistemática violación de los derechos humanos.  Por todo esto, El baile de los que sobran sigue intacto y traspasa fronteras, cobra vigencia como invitación a unirnos,  a asumir una conciencia  crítica frente a todo lo que  pasa y a exigir las profundas reformas democráticas que garanticen la dignidad humana.

En Colombia a veces la realidad supera la ficción.  Tenemos un gobierno displicente y autista que desconoce la realidad nacional, que actúa para favorecer cada vez mas a los que tienen más y gravar con mayores impuestos a los que tienen menos, que incumple  la Constitución la ley, los  acuerdos  de paz, los  suscritos con los indígenas estudiantes,  maestros, trabajadores, que privatiza o  enajena los bienes del estado, que no actúa frente a la corrupción , que no define políticas ambientales y la protección de nuestros páramos. En el congreso un parlamentario vociferante y energúmeno manifiesta que “sobran “ quienes piensan distinto a él , pero lo más triste es que esa expresión no es exclusiva de esa persona sino el pensamiento del partido político de quien gobierna.