El arrepentimiento del General Páez
El General Páez se enteró oficialmente de la muerte de Simón Bolívar, ocurrida en la Quinta de San Pedro el 17 de Diciembre de 1.830, solamente el 16 de Enero y se refirió al Libertador en su auto biografía en estos términos: “El Libertador de Colombia y del Perú, padre y fundador de la República de Bolivia”.
Al Marqués de Toro le escribió así: “Como todos los hombres, estaba sujeto a la debilidad de nuestra naturaleza; pero no puede hablarse de su vida sin respeto ni de su muerte sin dolor. Dejémosle por ahora en reposo mientras se disipan las nieblas que ha levantando la política, y la razón en calma juzga de nosotros”. Y más adelante añadió: “Lástima en que hubiese dejado de existir en momentos en que la gran familia en Colombia no estaba toda de acuerdo en su política y que divididos los ánimos no estén en aptitud de contemplar imparcialmente el mérito de las obras de que sin duda fue fundador de nuestra independencia. Su fama es una propiedad pública, y la razón común pronunciará su juicio”.
Lo reconoció entonces (aunque tardíamente), a Simón Bolívar como “Fundador de nuestra independencia”. Pidió al Congreso se decretaran honores públicos a la memoria de Bolívar y que sus restos fueran trasladados a Venezuela. En el año de 1.866 le envió al Arzobispo de Caracas, para que fuera colocada como la tumba del Libertador, la espada que él le había regalado 1.827.
El General Páez fue apresado y desterrado de Venezuela. Camino a Nueva York en el año de 1.850 desde San Thomas, se dirigió a los Venezolanos: “Dejo de influir en los destinos de la República, pero mi interés por ella es siempre vivo: ante sus grandes intereses quedan ahogados mis padecimientos. Yo me olvido de ellos y convido a mis compatriotas, a todos los ciudadanos honrados, cualesquiera que hayan sido o fueren sus opiniones políticas, a deponer sus resentimientos ante el altar augusto de la patria. La unión de todos los buenos puede salvarla…” Igualmente, manifestó su confianza “en el restablecimiento del imperio de la Constitución la moral de la justicia… y la sociedad alcanzará una existencia digna de un pueblo libre… con garantías para el honor, la vida y la propiedad”.
El General Páez regresó brevemente a su patria y volvió nuevamente a los Estados Unidos, en donde luego de escribir sus memorias falleció el 6 de Mayo de 1.873.
ADEMDUM: Ante la grave crisis de los cafeteros se hace necesaria una sustancial reducción de la “contribución cafetera” a la Federación Nacional. Actualmente es de unos $40.000 por carga.
