Opinión/ Creado el: 2019-01-07 04:52
El año que pasó
Por: Carolina Salazar
El año que pasó estuvo cargado de noticias de política y de corrupción, de muros y de xenofobia, de desigualdad social y de esperanza; pero también y a diario, de noticias sobre inundaciones y sequías, ballenas y animales marinos muertos por comer toneladas de plástico que flotan en los océanos y que confunden con alimento, ríos contaminados de mercurio, selvas y bosques destruidos sin control por delincuentes, por terratenientes y por campesinos para aumentar zonas de cultivo lícito e ilícito, osos polares famélicos, glaciares desapareciendo, incendios de bosques y de páramos por el aumento de la temperatura o por quemas provocadas, tráfico de fauna silvestre, cambio climático, montañas de basura, extinción de abejas e insectos polinizadores por fumigación con herbicidas, ríos y ecosistemas destruidos por la minería, alerta por posible uso del glifosato y del fracking. La lista es interminable e inversamente proporcional a la preocupación real de los que tienen el poder para frenar y dar reversa a esta debacle.
Los ciudadanos del planeta estamos tocando fondo y la mayoría mira desde la comodidad de su casa y oficina, desde su voluntad alienada por el consumismo y desde su escala invertida de valores que los convierte en seres humanos esencialmente egoistas que sólo buscan procurarse un “futuro para ellos y para su familia”. Su corta visión e ignorancia no los deja entender que el futuro de quienes tanto pretenden proteger depende de las pequeñas o grandes acciones que ejecuten día a día, minuto a minuto, segundo a segundo.
El caso de Colombia es aún más crítico, por alguna razón tenemos el privilegio de haber nacido en la esquina más biodiversa del planeta por unidad de territorio y por consiguiente inmensamente rica en recursos, música y cultura, pero a los colombianos se nos volvió “paisaje”. La gente se conforma con difundir “llena de orgullo patrio” a través de las redes sociales videos promocionales del país, mientras que esa riqueza se destruye a diario por cuenta de políticas equivocadas, negligencia de nuestros gobernantes, ausencia de control territorial, pero también por la falta de consciencia de los colombianos. ¿Será que no nos merecemos tanto?
Funcionarios públicos: Dedíquense con responsablidad a tomar decisiones, a ejercer control sobre el territorio y a promover y a hacer cumplir políticas públicas coherentes con el medio ambiente y nuestro patrimonio natural; despójense de vanidades y estudien los temas de manera profunda para que hagan bien su trabajo. Ciudadanos: los invito a involucrarse de verdad con lo que pasa fuera de la pantalla de su celular, a exigir a los funcionarios que cumplan con su deber y a castigar su mediocridad, negligencia o corrupción en las urnas; pero también e igualmente importante, a tomar decisiones responsables cada segundo de cada minuto, cada minuto de cada hora y cada hora de cada día por la protección del agua y de la vegetación de las orillas de las quebradas que pasan por sus fincas, de la fauna y de la flora; por la disminución máxima del plástico o de los herbicidas e insecticidas, de residuos los domésticos y del consumismo, del derroche de energía y por el uso de energías alternativas. Dediquen unos minutos de su semana a leer sobre los temas de medio ambiente y sobre la flora y la fauna nativa de la zona donde viven. Así podrán tomas decisiones cada vez más responsables y concientes. Sólo así podrán entender lo privilegiados que son por haber nacido en este increible territorio. Sólo así podrán merecerlo del todo.
El año que pasó estuvo cargado de noticias de política y de corrupción, de muros y de xenofobia, de desigualdad social y de esperanza; pero también y a diario, de noticias sobre inundaciones y sequías, ballenas y animales marinos muertos por comer toneladas de plástico que flotan en los océanos y que confunden con alimento, ríos contaminados de mercurio, selvas y bosques destruidos sin control por delincuentes, por terratenientes y por campesinos para aumentar zonas de cultivo lícito e ilícito, osos polares famélicos, glaciares desapareciendo, incendios de bosques y de páramos por el aumento de la temperatura o por quemas provocadas, tráfico de fauna silvestre, cambio climático, montañas de basura, extinción de abejas e insectos polinizadores por fumigación con herbicidas, ríos y ecosistemas destruidos por la minería, alerta por posible uso del glifosato y del fracking. La lista es interminable e inversamente proporcional a la preocupación real de los que tienen el poder para frenar y dar reversa a esta debacle.
Los ciudadanos del planeta estamos tocando fondo y la mayoría mira desde la comodidad de su casa y oficina, desde su voluntad alienada por el consumismo y desde su escala invertida de valores que los convierte en seres humanos esencialmente egoistas que sólo buscan procurarse un “futuro para ellos y para su familia”. Su corta visión e ignorancia no los deja entender que el futuro de quienes tanto pretenden proteger depende de las pequeñas o grandes acciones que ejecuten día a día, minuto a minuto, segundo a segundo.
El caso de Colombia es aún más crítico, por alguna razón tenemos el privilegio de haber nacido en la esquina más biodiversa del planeta por unidad de territorio y por consiguiente inmensamente rica en recursos, música y cultura, pero a los colombianos se nos volvió “paisaje”. La gente se conforma con difundir “llena de orgullo patrio” a través de las redes sociales videos promocionales del país, mientras que esa riqueza se destruye a diario por cuenta de políticas equivocadas, negligencia de nuestros gobernantes, ausencia de control territorial, pero también por la falta de consciencia de los colombianos. ¿Será que no nos merecemos tanto?
Funcionarios públicos: Dedíquense con responsablidad a tomar decisiones, a ejercer control sobre el territorio y a promover y a hacer cumplir políticas públicas coherentes con el medio ambiente y nuestro patrimonio natural; despójense de vanidades y estudien los temas de manera profunda para que hagan bien su trabajo. Ciudadanos: los invito a involucrarse de verdad con lo que pasa fuera de la pantalla de su celular, a exigir a los funcionarios que cumplan con su deber y a castigar su mediocridad, negligencia o corrupción en las urnas; pero también e igualmente importante, a tomar decisiones responsables cada segundo de cada minuto, cada minuto de cada hora y cada hora de cada día por la protección del agua y de la vegetación de las orillas de las quebradas que pasan por sus fincas, de la fauna y de la flora; por la disminución máxima del plástico o de los herbicidas e insecticidas, de residuos los domésticos y del consumismo, del derroche de energía y por el uso de energías alternativas. Dediquen unos minutos de su semana a leer sobre los temas de medio ambiente y sobre la flora y la fauna nativa de la zona donde viven. Así podrán tomas decisiones cada vez más responsables y concientes. Sólo así podrán entender lo privilegiados que son por haber nacido en este increible territorio. Sólo así podrán merecerlo del todo.
