lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-06-22 03:39

El agua también se agota

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | junio 22 de 2019

El filósofo griego Tales de Mileto señaló que el agua era el origen del mundo. Siglos después, el Foro Mundial de La Haya demostró que la falta de agua podría significar el fin del planeta.

Parodiando a Thomas Hobbes, con sus descripciones sobre el hombre contenidas en su primer libro de El Leviatán (cuatro tomos), cuando todos los que necesitan del recurso hídrico  confluyen sobre la misma fuente surgen conflictos.

Es engañoso el paisaje terrícola con la presencia del preciado líquido. El 71 % del globo está cubierto por mares; pero igual el 94 % de esa agua es salada y exige costosos tratamientos para consumo humano o producción. Un estudio elaborado por National Geographic y Conservación Internacional sobre el estado de los mares en el mundo titulado "Índice de Salud de los Océanos", calificó las zonas marítimas con base en variables que miden la explotación pesquera y turística, la biodiversidad y el valor paisajístico: Colombia ni siquiera igualó el promedio mundial.

De todas las aguas planetarias, sólo el 1 % son potables aunque a ese mínimo porcentaje apenas tienen acceso tres cuartas partes de los seres humanos.

Por otra parte, en cuanto a los embalses, es evidente que muchas represas ofrecen soluciones inmediatas pero dificultades ambientales a largo plazo. Por ejemplo, en  Colombia se construyó la de Anchicayá con un cálculo de sedimentación  de 50 años, y en menos de diez ya había llegado a su límite. Ni hablar de lo que sucedió con la de Betania y la avalancha del río Páez.

El problema del agua no empieza y termina en la tubería. La naturaleza es un todo  cuya parcelación resulta mortal. El agua tiene que ver con bosques, cuencas, ríos, lluvias, peces, pantanos.

Pero aunque el agua fuera infinita, renovable sin afectación en su ciclo, también tendríamos problemas y son los que surgen en su uso: aumentan las demandas por el simple resultado del aumento poblacional desmedido y por el mayor fraccionamiento de las propiedades rurales que generan dos problemas: costos para distribuir el agua y aumento de los módulos de riego y evaporación.

Para empezar a solucionar los problemas de aguas en Colombia se requiere una política integral del medio natural nacional y una que la desarrolle sobre aguas (una sola, no varias desarticuladas y sin indicadores de seguimiento y evaluación). Y políticas que no sólo cubran la conservación, el consumo (vía concesiones y reglamentaciones), almacenamiento, distribución y acceso, sino los vertimientos, caudales ecológicos y usos de descoles. El agua ya no puede verse solo como recurso, sino como estratégico para la vida. El agua también se agota y con ello los conflictos aumentan. ¿A dónde iremos a parar?


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