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Opinión/ Creado el: 2018-06-22 01:33 - Última actualización: 2018-06-22 01:33

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Escrito por: Redacción Diario del Huila | junio 22 de 2018

Por José Israel Charry Calderón

 

Es una merecida calificación para la jornada electoral del domingo anterior cuando se definió quién gobernará a Colombia en el cuatrienio que se inicia el venidero siete de agosto.

Luego de una de las más intensas campañas políticas -todas lo han sido, como que ellas no son una batalla de flores- los electores fuimos a las urnas cobijados por la más grande seguridad y cero riesgos, contrario a cuanto solía ocurrir hace décadas especialmente por la acción terrorista de las hoy desmovilizadas Farc.

Y cómo no resaltar, tal cual se ha hecho, la participación ciudadana que permitió superar los tradicionales índices de abstención; aquí fue determinante el papel de las nuevas generaciones.

Para bien, así mismo, el rol de la Registraduría Nacional del Estado Civil mereció el reconocimiento de los sectores políticos en contienda y las organizaciones de vigilancia y control ciudadano.

Por lo anterior, la comunidad internacional ha puesto a Colombia como ejemplo para el mundo y ha exaltado el papel de las autoridades, todas, encabezadas por el presidente Juan Manuel Santos Calderón. Ello reafirma el sitial de líder internacional de que fue objeto a partir de la firma del acuerdo de paz con las Farc, que le hizo acreedor al premio Nobel de la Paz, que tantas convulsiones viscerales ha causado en mezquinos hombres y mujeres amigos de la guerra, la desigualdad y la injusticia social.

Mucho se espera, es lógico, del próximo Gobierno. La reconciliación, que permita dejar en el ayer la horrible polarización engendrada por el hoy senador Álvaro Uribe Vélez, porque no se dio gusto a su insaciable apetito burocrático, estará, como lo ha dicho, en la agenda del Presidente Electo. No permitir que el acuerdo de paz se vuelva trizas, es otro punto de interés para muchos colombianos. La atención para los ocho millones de desplazados, que poco importa a mucho militante del Centro Democrático, debe ser prioritaria. La tan añorada reforma agraria es algo que no debe aplazarse más. Fortalecer la educación desde la infancia hasta el nivel profesional, especialmente para los sectores infraprivilegiados, y la salud para los mismos, habrán de ocupar mucho tiempo del Gobernante y su equipo asesor.

Por lo demás, con líderes como el Procurador General de la Nación, los entes de control deben dar muestras claras y precisas en la lucha

contra la corrupción que ha permeado lar arcas públicas, con la complacencia de despreciables delincuentes de los sectores público y privado.

Los ciudadanos de a pié, todos, también tenemos que estar en el escenario, no como espectadores, sino como protagonitas.


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