Eider Arévalo, gran ejemplo
El mejor bálsamo para la mente y espíritu de la mayoría de los colombianos lo constituyó la noticia internacional según la cual en el imperio británico, en Londres, se coronó campeón el opita Eider Arévalo, en la prueba mundial de atletismo, marcha 20 kilómetros.
La emocionante información llegó en medio del bochornoso escándalo de actos de corrupción protagonizados por los mal llamados líderes políticos y gubernamentales del país. Una clase politiquera cochina, sucia, asqueante, sin pudor o escrúpulo alguno, a la que poco y nada le interesa algún rezago de buenos ejemplos que le pudieron dar sus progenitores. Esta plaga, la verdad, no deja epítetos para calificarla. Miserables, ruines, ladrones, hampones que juegan con el hambre y las necesidades de millones de compatriotas que podrían tener unas condiciones de vida menos indignas. Cómo se quisiera que la justicia actuara de verdad, como debe ser, pero resulta que hoy hasta sus más encumbrados, encopetados y perfumados magistrados son parte del carrusel de la corrupción. A dónde nos llevará todo esto, es la gran pregunta.
Pero volvamos a lo saludable, sano, honroso, dignificante y glorioso, el triunfo del bogotano, que no esconde su orgullo por los años que ha vivido en nuestra hermosa y acogedora capital del Valle de Laboyos, Pitalito. Eider Arévalo, escribió una página inolvidable en la historia deportiva de Colombia al superar a todos sus contendores en la marcha de los veinte kilómetros. El triunfo permitió ver flameante el tricolor nacional en la histórica y majestuosa ciudad de Londres, al tiempo que se escuchaban las notas gloriosas del himno nacional de Colombia. Con el proceso de paz, que tanto mortifica a los guerreristas, Arévalo, como la chica Pajón y Katerin Ibarguen, entre otros, han hecho mucho para cambiar la imagen de nuestra tierra en el exterior. Por eso, entre otras cosas, nuestra deuda será perenne y no podemos menos que decirles gracias, además porque sus éxitos son un insuperable ejemplo y factor de motivación a los infantes y adolescentes para que por la vía del deporte busquen un sendero que les permita construir una mejor vida.
Aunque se han hecho algunos reconocimientos gubernamentales y discretos aportes económicos, que, claro, no sobran, falta mucho en nuestra legislación y organización gubernamental para que a estas joyas humanas se les brinde más apoyo económico. Es hora, repetimos, de que los aspirantes a corporaciones públicas y a ejercer la Primera Magistratura hagan un compromiso que honren con su palabra para destinar más recursos del presupuesto con destino al deporte, todo para que tengamos más Eider Arévalo.
