Economía naranja
La economía naranja es una herramienta de desarrollo social y económico, que se fundamenta en la creación, producción y distribución de bienes y servicios, cuyo contenido de carácter cultural y creativo en muchos casos, puede protegerse por los derechos de propiedad intelectual. Se constituye en una oportunidad infinita que presenta las ideas y conceptos claves de las industrias creativas. Además, establece una base informativa que permitirá comprender la importancia de este importante renglón de la economía. También presenta herramientas de análisis para aprovechar mejor las oportunidades que se esconden en las avenidas del conocimiento que constituyen las artes, los medios y las creaciones funcionales.
El universo naranja está compuesto por dos partes: la economía cultural y las industrias creativas, en cuya intersección se encuentran las industrias culturales convencionales. La segunda parte la conforman las áreas de soporte para la creatividad. Así se constituyen en uno de los motores más importantes para impulsar organizaciones innovadoras, diversas y competitivas a nivel mundial.
El año anterior, se estima que la economía naranja representó el 6 % del PIB en Colombia. Aquí se incluye al sector de hotelería y turismo que por sí solo genera el 3 % de la riqueza nacional. El petróleo generó un peso del 7,5 % del producto nacional.
En el departamento se está generando un despertar alrededor de esta temática. Poseemos grandes atractivos turísticos que podemos anexarlos al turismo cultural, que es parte del patrimonio cultural de nuestra región. Alrededor del Festival Folclórico Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor, se generan actividades que conforman la Economía Naranja, que se pueden clasificar en desarrollos, productos o servicios. Hacen parte de las artes y el patrimonio cultural material e inmaterial, las industrias culturales y las creaciones funcionales.
Se destacan las actividades culturales y las creaciones funcionales, nuevos medios y los softwares de contenidos. En nuestro departamento, los datos y los recursos destinados para desarrollar este importante renglón del PIB son muy escasos o difíciles para encontrar. En muchas ocasiones se desconoce el valor de la economía naranja y su impacto en el desarrollo.
Por este motivo es necesario que se impulse una política pública en nuestro departamento que contribuya a consolidar todas estas iniciativas que poseen los diferentes actores que promueven las diferentes manifestaciones de la cultura. Para ello, es indispensable establecer un lenguaje común para construir nuevas soluciones de las industrias creativas, con el mismo color y energía que brinda la economía naranja al desarrollo regional.
