miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-11-17 03:53

Economía circular (II)

Escrito por: Álvaro Hernando Cardona González
 | noviembre 17 de 2018

La semana pasada, comenzamos a desarrollar para ustedes los lectores, las tesis e importancia de la “economía circular”. Modelo ideado por el químico alemán Michael Braungart y el arquitecto y diseñador William McDonough, hace poco realmente.

La economía circular nos hace recordar que debemos cambiar la práctica de extraer, producir, usar y desechar los objetos; por eso los llamábamos “bienes de consumo”. Pero ante la realidad de que los recursos naturales, prácticamente se están convirtiendo en sólo no renovables (el agua y el aire) por el desnivel que presentan entre generación natural y consumo, esos objetos se vuelven valiosos para la economía que empieza a ver la necesidad de diseñarlos y producirlos para facilitar su rehúso. Por eso “circular”.

Ya es imperioso aprender a reutilizar o recircular los recursos naturales. Realmente no hay opción para la humanidad. Estamos en un mundo de límites impuestos por el ambiente y los recursos naturales. Todos los recursos naturales los compartimos: el paisaje, las aguas, los animales, el suelo, el aire, la luz solar, etc.

Especialmente McDonough, como diseñador que es, reclama que todos los bienes se diseñen para ser usados, al menos dos veces; incluso plantea la implementación de mercados para eso, donde haya forma de entender y dar valor a lo que luego del primer uso se vaya a desechar. Incluso diseñar los edificios pensandolos para el futuro, es decir que puedan convertirse en algo más, sin tener que derrumbarlo o hacerlo pero reutilizando los materiales los que se levantó inicialmente.

La otra idea acumulada detrás de la “economía circular” es la de evitar la apropiación, salvo el aprovechamiento. Es decir, evitar la apropiación pero estimular el uso. Se plantea que no hay que ser dueño de una lavadora o un vehículo, es decir, de que no hay que ser dueño de las cosas, sólo aprovechar sus servicios.

Hoy la economía circular se desarrolla más fácil por las costumbres de las actuales generaciones. No quieren ser propietarios de un auto, no quieren ser propietarios de casas y pagar por los impuestos y dificultades de mantenimiento. Sin embargo, los autores advierten que es necesario que las tecnologías se alineen. Ponen este ejemplo, entre otros, no podríamos acceder a Uber-eats si no fuera por los smartphone o el sistema de pago electrónico.

Es comprensible, como lo dijimos la semana pasada, que los tres conceptos claves de la economía circular sean: reducir, reusar y reutilizar. ¿Cambió la tecnología al mundo? ¿Por qué no aceptar y propiciar que modifique el consumo en favor del ambiente natural y nuestras prácticas de consumismo? Comenzamos con reutilizar el papel, los libros y la ropa: ¿por qué detenernos?

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