lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-07-30 02:11

Dura tarea le espera

Escrito por: Jaime Salazar Díaz
 | julio 30 de 2019

A quien asuma la Alcaldía de Neiva el próximo 1 de enero de 2020. Hay temas que ni siquiera tocan los candidatos, hoy ocupados en su popularidad, en la consecución de votos a base de promesas casi siempre vanas,  en las encuestas y opiniones ajenas a los temas de fondo y al rumbo que debe tomar esta calurosa y desordenada capital del Sur Colombiano. ¿Nos seguirá resolviendo a su antojo la administración, los contratistas y los urbanizadores del vecino municipio de Palermo, la entrada desde el norte, es decir, desde Bogotá? ¿continuará la incertidumbre sobre el diseño que se adopte para la doble calzada  Neiva-Campoalegre por parte de unos contratistas de ingeniería de carreteras que de urbanismo y del futuro de la región Neiva-Rivera-Campoalegre no entienden  ni pío? ¿Ni les interesa ocupados en las posibles utilidades de su APP (Asociación Público Privada)? Mirando al oriente, de donde nos llega inexorablemente el agua que consumimos –y tendremos que consumir por muchos años- ¿salvaremos el cauce del río Las Ceibas de las crecientes enlodadas por el desmoronamiento de sus laderas no preservadas hasta el momento a pesar de los esfuerzos de la CAM y sobre todo si resuelven construir a nuestras espaldas la importante y necesaria vía a San Vicente del Caguán por el actual trazado que garantiza con cada aguacero un corte total del servicio de acueducto? Estos y otros temas del común –no muy populares- tendrá que afrontar el glamoroso ganador del concurso de votos que obtenga la mayoría en octubre en medio de papayeras, aplausos y lagarterías. A propósito, nunca fuí partidario y ahora con mayor razón, de la elección popular de Alcaldes. Mis copartidarios Belisario Betancur y Álvaro Gómez echaron a volar la idea en su momento, talvez con miras a reforzar una aspiración presidencial, más convencidos de una promoción novedosa en Colombia que de una madurez del electorado para tal gesta. Por supuesto fueron secundados calurosamente por los hermanos liberales, prestos siempre a “ahondar en las costumbres democráticas”. Pero unos y otros estaban conscientes del daño que causaron a la tendencia acelerada de la urbanización colombiana? ¿Y los inmensos problemas a resolver sin la preparación requerida?  Hoy, casi treinta años después de ese tropical festín de la elección popular, ni siquiera Bogotá tiene resuelto el transporte público. Y es un verdadero caos. Medellín algo lo resolvió pero porque le colgó hábilmente su costo a todos los colombianos. Los demás que esperen. Entre estos Neiva, que en medio de este avance popular, tiene destruido un estadio –con muertos abordo- después de haber tenido un excelente escenario, un intercambiador que no intercambia para ningún lado y otro que no intercambia sino una polvareda al lado de la Universidad Surcolombiana. ¡Manes de la elección popular! ¡A votar se dijo!