Duque no la tendrá tan fácil
Por Alfonso Vélez Jaramillo
Es cierto que el triunfo de Iván Duque es inobjetable, que gracias a las movidas políticas, el liderazgo y la sagacidad del ex presidente Álvaro Uribe Vélez, logró ganar a la Presidencia de la república.
Es decir, que el mandato que comienza se lo debe todo al Jefe del Centro Democrático y paradójicamente a las fuerzas políticas que apoyaron en el plebiscito el Sí, muchos de los cuales para la segunda vuelta le votaron a Duque y otros prefirieron votar en blanco.
Igualmente es cierto que Colombia se apresta a vivir un periodo de Gobierno, del cual prefiero pensar que la ira bien, aunque con franqueza debo decirlo, le tengo mucha desconfianza, porque veo mucho revanchismo contra quienes votaron o pudieron haber votado por Gustavo Petro.
Si el nuevo mandatario quiere pasar a la historia debe también pasar la hoja de la campaña política y con cabeza fría aceptar que no todo lo que hizo Santos es malo, porque la mayoría del pueblo colombiano, especialmente ve que el proceso de paz de Santos y las Farc si ha sido beneficiosa.
Recordemos que el caballito de la batalla del
centro democrático en las elecciones pasadas fue posición contra el proceso de paz, al cual amenazaron con despedazarlo si llegaban al poder, un hecho que parece improbable, porque es una norma que tuvo el acompañamiento de la comunidad internacional, con la que no se puede jugar.
Gracias al proceso de paz se pudo llevar a cabo un periodo eleccionario en completa normalidad. La policía, el Ejército y los organismos judiciales así lo han publicado en sus respectivos informes.
Además, no todo será color de rosa porque va a tener una oposición mejor organizada que en otras épocas. Aunque el Gobierno tendrá las mayorías sólidas en el Congreso, le corresponderá lidiar con una fuerza de oposición muy maciza integrada por el ex candidato Gustavo Petro, Antanas Mockus y el senador Jorge Robledo y por algunos congresistas verdadera posición e independencia . Petro y Mockus están legitimados por más de 8 millones de personas que no votaron por Duque.
No digamos que Duque deba deslindarse de las directrices de su partido, porque si lo hace no lo dejaran gobernar y será tratado como un desleal como hicieron con Juan Manuel Santos,
quien mal o bien hizo un gobierno de acuerdo con su línea política de tendencia social.
Duque debe tener como principio ineludible unir las voluntades, porque la sociedad terminó más polarizada y la situación en Colombia no mejorará si el mismo presidente no llama a la cordura y a la unidad.
La unidad no se logra si pretende acabar con el proceso de paz, porque desde estas líneas estamos dispuestos a defenderlo de los ataques azuzados por quienes no están contentos con la tranquilidad que estamos viviendo en todos los rincones, con las contadas excepciones de la delincuencia común.
Ahora, como dijo el Ministro del Interior Guillermo Rivera, “el corazón del acuerdo de paz son los derechos de las víctimas y la JEP es la instancia judicial encargada de materializar esos derechos, por lo tanto en la medida que no tenga unas normas de procedimiento queda parcialmente limitada para satisfacer a las víctimas y eso afecta en lo fundamental el acuerdo de paz.”
No me gustaría ver de nuevo a grupos guerrilleros, ni paramilitares incursionando en los campos y las ciudades. El nuevo gobierno no puede ser irresponsable, primero porque no puede acabar el proceso de paz y segundo,
porque el acuerdo de paz es bueno y sé que ahora será reconocido en la medida en que a Duque le toque bailar con nuevos brotes de violencia, si lo acaba.
Ahora, si a la gente de todas las condiciones no se les atiende de manera oportuna y eficaz y el próximo Gobierno sigue empecinado en mantener la división y no cambia el discurso de campaña política, viviremos amenazados por una bomba de tiempo social. Se puede dar por descontado que no lo van a dejar gobernar por estar respondiendo y defendiéndose de los ataques.
