Drama del sector empresarial
Mientras continúa el avance exponencial de los contagiados por la Covid-19 en el país, se empieza a generar una incertidumbre en el panorama empresarial del país. El informe reciente del Dane donde se refleja la crítica situación de desempleo que se presenta entre los colombianos que les imposibilitar demandar bienes y servicios. Estos resultados del mercado laboral colombiano correspondientes al pasado mes de mayo, se preveían dada la coyuntura económica que tiene semiparalizada la dinámica productiva en el territorio. No generó mayor sorpresa que la tasa de desempleo en el total nacional haya alcanzado los niveles históricos del 21,4 por ciento.
Igualmente, la pérdida de trabajos en mayo ratifica que la reactivación económica debe incluir un plan para el empleo. Sin ello, será muy difícil que se reactive la oferta productiva en Colombia. Una depende de la otra. Aunque estas cifras oficiales son unos puntos porcentuales menores que los peores pronósticos, la situación es crítica y merece incorporarse de una manera más agresiva y explícita en los planes de reactivación económica del Gobierno.
A pesar de que el gobierno nacional ha lanzado algunos alivios para apoyar al sector empresarial, no ha sido suficiente el proceso de recuperación empresarial que se vislumbra en el corto plazo. Mientras no exista una recuperación de la demanda agregada, difícil será la recuperación de este importante sector de la economía. Hay necesidad de incentivar el consumo.
El consumo interno ha sido crucial en la senda positiva de crecimiento pre-pandemia y lo será también en la ruta de la reactivación sectorial. Una recuperación rápida es el objetivo económico para el segundo semestre y el año entrante. Colombia transita una fase difícil en la cual se combina un proceso gradual de reapertura económica con riesgo sanitario.
El sector privado no se escapa de los nuevos desafíos para esta nueva fase de la reactivación económica. Además del uso de los planes de subsidios a la nómina y al pago de las primas de servicios, las empresas han puesto a prueba sus principios de responsabilidad social en varios aspectos: acuerdos con sus trabajadores, protecciones a la salud y en los sitios de trabajo, y su relación con proveedores y clientes.
De acuerdo con el Dane, el mes pasado, la economía colombiana experimentó la destrucción de 4,9 millones de empleos, mientras que los inactivos aumentaron en 3,3 millones y los desocupados, en 2,08 millones, en comparación con el mismo mes de 2019. Todos los sectores económicos destruyeron puestos de trabajo, en especial 910.000 en comercio y 716.000 en las industrias manufactureras. Esta es la cruda realidad que afronta el sector productivo en el país.
