DOS AÑOS DE MANDATO
Por Amadeo González Triviño
El mundo de las encuestas y su interpretación por los analistas genera mucha preocupación. La opinión de los colombianos está al vaivén de intereses que son contradictorios y con los cuales se causa impresión de que, al fin de cuentas, los encuestados no saben que es lo que quieren o para dónde es que van.
Esta semana se dio a conocer una encuesta en la que la gestión por los dos años del actual mandato presidencial se aprueba con un 61% y se tiene una imagen positiva del 61%. Pero dicha concepción se desmorona cuando se compara con la forma como el país avanza y se llega a afirmar que actualmente está peor que hace dos años.
Sí, la imagen es positiva y se aprueba la gestión y el país está peor. Qué fue lo que realmente llevó a considerar que todos los colombianos nos acomodamos al dar una respuesta que es contraria y contradictoria. ¿Dónde está el beneplácito que se pueda dar a la misma, frente a la realidad que estamos viviendo o que estaban pensando los encuestados?
Si nos adentramos en la encuesta misma, el Gobierno del Presidente Duque, se salva solamente en el análisis de la Educación, porque lo que piensa el país en todos los demás renglones de la actividad administrativa pública, como en la economía, en la seguridad, en el narcotráfico, en la corrupción, en la salud, en la minería y en el desempleo, es triste saber que el país en su opinión, considera que estamos perdiendo el tiempo, que nada de los temas o la forma como se han abordado en estos dos años de gestión tales asuntos, ha sido útil, benéfico o de contenido social. Todo es lo peor que nos ha podido pasar.
Quiere decir lo anterior, que el país va por mal camino, que el país entró en una hecatombe total, donde la opinión general en los actuales momentos, dejan entrever una complacencia y un miedo. Hay un temor grande a un fenómeno que no se ha podido combatir y en el cual, la Presidencia no ha hecho nada por solucionar, pero nada, como es el tema de la CORRUPCION. El mayor flagelo de la sociedad colombiana es la CORRUPCION, y la pandemia del CORONAVIRUS, es mínima frente a las consecuencias y el desastre que representa en las instituciones la CORRUPCION.
Esta sintomatología de lo que es una radiografía, donde de nuevo el CONGRESO DE LA REPUBLICA, es la institución más desprestigiada y donde la Administración de Justicia, o la imagen de sus instituciones o de un simple juez de la república pierde gran respetabilidad y se considera vulnerable en todos sus puntos, genera gran preocupación para quienes miramos el país desde una perspectiva de la construcción, del avance, del desarrollo social y de la urgencia de política públicas que beneficien a las comunidades.
Son más los desaciertos de la actual administración que los puntos positivos o de reconocimiento que se puedan sacar adelante como conclusión de estos dos años de gestión y mientras tanto, el país se sigue hundiendo en un laberinto en el que los odios y las retaliaciones entre los mismos colombianos, es cada día más honda, más profunda y deja huellas que han de marcar sin lugar a dudas, una nueva forma de violencia, una nueva forma de desarticulación de la sociedad, que apunta a generar una brecha ascendente del distanciamiento social entre unos y otros, por cuanto pueden más las rencillas, el odio visceral y la persecución política e ideológica, que cualquier otro beneficio o punto de apoyo hacia las comunidades.
Coincidimos que, en las actuales circunstancias, la corrupción es un fenómeno que ha sido capaz incluso de valerse de la pandemia para sacar su mejor partido. El gobierno de turno, aprovechó esta circunstancia y desangró al país, y cuando ya no tuvo recursos para distribuir entre sus aliados, permitió que los colombianos salieran a las calles a contaminarse hasta la muerte, como está sucediendo, y todavía se dice que es favorable este Gobierno. Que desastre social el que vivimos.
