miércoles, 08 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2018-09-19 01:05

Donde reina el amor, sobran las leyes

Escrito por: Froilán Casas
 | septiembre 19 de 2018

La frase del título se le atribuye al gran filósofo griego Platón. San Pablo en la carta a los Romanos, afirma que para un cristiano no existe la ley, pues el parámetro de su comportamiento es la ley del amor. Es decir, el cristiano no solamente cumple la ley sino que va más allá del cumplimiento de la misma. Si tuviéramos una ética autónoma – teónoma sobrarían los entes de control, pues el referente del comportamiento ético es la conciencia. Una conciencia bien formada es la mejor garantía del recto comportamiento humano.

Nuestra cultura, infortunadamente está regida por una moral heterónoma que   tiene como soporte las normas. Una moral heterónoma, es decir, que está fuera de la conciencia, es la que se soporta en argumentos de autoridad, no en argumentos de razón. Esto quiere decir, que si está la autoridad se cumple con la norma.

Es realmente una moral de esclavos, el esclavo necesita del verdugo para que cumpla las normas, las órdenes. Para la moral heterónoma, solo la cárcel controla los impulsos malvados del hombre. ¡Qué tristeza y qué pobreza humana tener esta moral! La moral del amor, está marcada por la búsqueda del bien de otro, por el respeto al derecho del otro; es una moral que combina de modo equilibrado la ética de los deberes y los derechos. La frase platónica y paulina, al ser aplicadas, generaría una ética de convivencia en donde reinaría una paz y una confianza sin límites. La voracidad por el tener, el poder y el saber, castra y mutila al hombre, generando un espécimen peligroso al que hay mantenerlo bajo la férula y el castigo a fin de que respete los derechos de los vecinos, de aquellos que le rodean. La frase de Hobbes en El Leviatán, “el hombre es un lobo para el hombre” se aplica en buena parte a nuestra cultura: una cultura de ambiciones, de codicia, del desquite, del aprovechar al indefenso. Por eso no cesan los escándalos, el descubrimiento de ollas podridas en un buen número de instituciones.

Mientras no vivamos una ética de valores, la maldad, la corrupción seguirán campeando en la cultura colombiana. No es con la fuerza pública o con las permanentes reformas al marco jurídico penal y civil, como se van a arreglar los problemas, la corrupción y todo lo que masacre al hombre. Ya el tener sexo en una aula de clase es normal y ¡ay de aquel que vaya en contra! Le caen rayos y centellas y si se expulsan a los actores se está irrespetando “la esfera íntima de las personas”. ¿A dónde llegaremos? ¿De qué sirven las campañas en favor del respeto a la persona si a la par, existen órganos del Estado que aprueban el aborto, la ideología de género, la adopción de niños en parejas del mismo sexo? La ley del amor, es la máxima expresión del respeto a la persona humana. Si graváramos esta ley en el corazón del hombre se acabarían los terribles crímenes contra la dignidad de la persona humana en términos de su vida, honra y bienes.


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