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Opinión/ Creado el: 2019-09-25 11:03 - Última actualización: 2019-09-25 11:03

Doña Olga Duque de Ospina

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 25 de 2019

Luis Humberto Tovar Trujillo

 

No en vano se le reconoció como la Gaitana nuestra, por su tenacidad, liderazgo, emprendimiento, y capacidad sin límite para afrontar retos políticos y sociales.

Mujer muy culta; en sus conocimientos y en sus maneras de ser, nacida de una de las grandes cunas de nuestra región, el Doctor Maximiliano (Max) Duque Gómez y Pepita Palma Silva, y como si fuera poco, unida a uno de los hijos más insignes, de una de las familias más ilustres de nuestra patria, el Ingeniero Fernando Ospina Hernández, hijo del expresidente Mariano Ospina Pérez y Doña Bertha Hernández de Ospina, grandes soportes de nuestra democracia, sobretodo en momentos aciagos de la vida nacional, sometidos a grandes pruebas en el ejercicio del poder, donde demostraron la grandeza y la dimensión del amor por Colombia.

Igual sucedió con Olga Duque; probada en muchas batallas políticas, afrontadas con grandeza y con mucho amor por Colombia, pero especialmente por su terruño, el Huila, que tanto amó, y dedicó los mejores momentos de su vida, representándonos no solamente con la dimensión humana y profesional que ella encarnaba, sino adicionalmente, haciendo honor a nuestra estirpe, por momentos ignorada por las nuevas generaciones.

Tuve la fortuna de ser uno de sus amigos, no con el rigorismo de una continua y permanente cercanía familiar, pero sí por razones políticas, que difícilmente compartí, pero que siempre respeté y sigo respetando en su memoria, como la más excelsa líder política de nuestra región del siglo pasado.

Siempre tuve comunicación política con ella, me enriquecía con sus opiniones y estrategias de lucha, incluso tuve la oportunidad de haber sido intermediario para una reconciliación política con el sector liderado por Héctor Polanía Sánchez, con motivo de su designación como ministra de educación, que sirvió con honra y decoro, atributos adicionales de su personalidad.

Muy respetada y admirada, no solamente por su condición femenina, sino porque cuando representó los intereses de nuestro Departamento, como Gobernadora, como Embajadora, como Congresista y como Ministra de Estado, siempre dejó huella imborrable, que nos llena de orgullo a todos los huilenses sin distingo.

De gran capacidad para la amistad, se distinguió por su especial relación de amistad con el expresidente Alfonso López Michelsen, con grandes dirigentes liberales y conservadores, con ella se podía entender la política y a los políticos sin distingo de partido, desde luego, con sus suegros Ospina Hernández, Misael Pastrana Borrero, con quien en su época unió esfuerzos en beneficio de los intereses del Huila especialmente.

Al final, como a todos nos sucederá, Dios en su infinita sabiduría y grandeza, la ha llamado a rendir cuentas de sus acciones en todos los órdenes de su vida, donde estamos convencidos, saldrá avante, precisamente por haber atendido con grandeza sus responsabilidades en favor de sus paisanos especialmente. Paz en su tumba.

 


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