viernes, 03 de abril de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-12-07 04:01

Dogmatismo y sensatez

Escrito por: Ernesto Cardoso Camacho
 | diciembre 07 de 2019

Dada la dinámica social y política que para nuestra imperfecta democracia viene presentando el desarrollo del Paro Nacional, el cual, sin duda alguna está siendo promovido por Fecode-Organizaciones Sindicales- El Movimiento Estudiantil-La Organización Federal de Comunidades Indígenas- Las organizaciones que defienden el Acuerdo de Paz- Colombia Humana y los demás movimientos políticos y sociales alternativos, es inevitable dejar de referirse al curso de los acontecimientos que su dinámica genera.

La primera observación que merece resaltarse es que los actos vandálicos han disminuido ostensiblemente, debido a la oportuna acción de las autoridades para deportar a buena parte de los extranjeros, principalmente venezolanos; y de otra parte, por la que parece comprometida actitud de los promotores en que las marchas callejeras se harán sin permitir el vandalismo. Ya lo apreciamos en la movilización del miércoles, menos masiva pero colorida, festiva y en paz.

La segunda observación es sobre el costo de los daños causados a la infraestructura urbana de la movilidad y a los comerciantes y la economía en general del país, los cuales se han cuantificado en cerca de un billón de pesos.

El punto crucial viene ahora con el desarrollo de las conversaciones convocadas por el presidente Duque. Al respecto, ya se avizora la primera dificultad. Mientras el gobierno llama a conversar o dialogar para buscar consensos, procurando la más amplia participación de todos los sectores; los promotores del paro señalaron 13 puntos objeto de negociación; exigiendo, además, que no comparten la pluralidad de participantes pues se debe negociar solamente con ellos.

Las dos posturas son claramente antagónicas. Conversar para buscar consensos con todos los sectores políticos, sociales y económicos que conforman la sociedad colombiana contemporánea, esencialmente pluralista y diversa; es incompatible con la exigencia dogmática de que la agenda es de solamente 13 puntos y para ser negociados exclusivamente con quienes dicen ser los promotores del paro.

La contradicción es así protuberante entre el dogmatismo caprichoso de los promotores frente a la sensatez del presidente, quien representa no solamente la dignidad institucional sino también la legitimidad política que otorga la democracia.

Por otra parte, tal dogmatismo se hace evidente al exigir que la negociación sea solamente con ellos. Pero al tiempo refleja la mezquindad de sus propósitos, como si el eventual resultado fuese exclusivamente para sus propios beneficios o intereses, excluyendo a la inmensa mayoría de colombianos que no hacen parte de sus organizaciones.

Así mismo, de los 13 puntos formulados, es evidente que algunos son abiertamente inconvenientes como el de la eliminación del ESMAD; y otros como los que tienen que ver con actos legislativos que modifiquen la constitución, son de la competencia funcional del Congreso que tiene autonomía e independencia con relación al presidente.

A éstas alturas del desarrollo del proceso, la inmensa mayoría silenciosa de colombianos han confiado en el buen juicio y la prudencia del gobernante; demostrados de manera concreta, veraz e indudable en pestos días y magistralmente argumentada en la entrevista que difundió la presentadora del noticiero CMI acompañada por diversos representantes de los medios y de voceros del sector privado.

Dogmatismo y sensatez es la ecuación que hoy bien define la actual coyuntura a que estamos abocados.