Divide y destruirás
La premisa “divide y vencerás” ha sido utilizada desde remotos tiempos como estrategia de guerra, de gobierno y de política. Algunos atribuyen la frase al emperador romano Julio Cesar, otros a Maquiavelo y hay quienes la consideran simplemente como un algoritmo matemático, la verdad es que nada más cierto que la mejor forma de vencer a un conglomerado es generando desconfianza y divisiones internas en sus miembros. En mi corto trasegar por el mundo político he sido testigo de primera mano del uso habitual de dicha estrategia y los estragos que causa a quienes caen fácilmente en este juego.
La división o “polarización”, como llaman hoy día a la situación de nuestro país, llegó a niveles patológicos y por eso el título de esta columna pues estamos caminando hacia un punto casi que de autodestrucción. Es increíble que pululen en las redes sociales comentarios como que el vil atentado a la Escuela General Santander ¨fue para generar cortinas de humo y que desde el mismo estado se organizó todo para llevarnos de nuevo a la guerra” o por otro lado, que algunos de los que salieron a marchar contra el terrorismo hayan vociferado que “plomo es lo que hay” o amenazado con “pelar” a un joven por manifestarse de forma pacífica con una camiseta.
Con excepción de algunos temas deportivos nada está logrando unirnos como país, ni siquiera la lucha contra el terrorismo, las partes involucradas con sus comentarios y hechos a veces parecieran justificar las acciones enfermizas de lado y lado. Lo peor es que varios de los principales líderes políticos colombianos tienen su fortaleza en esa división y basan su discurso en incrementar esos odios internos para mantenerse en el poder o para tratar de conseguirlo y en esas diatribas el único que pierde es el pueblo colombiano pues este fanatismo de las partes esta peligrosamente llevándonos al mantenimiento perenne de la guerra.
Si no logramos unirnos como país vamos camino a la autodestrucción, si nuestros líderes no tienen la entereza de llamar a la unión, de invitar a nuestra sociedad a trabajar mancomunadamente por el desarrollo y el mejoramiento de las condiciones de vida no tendremos futuro. Esto no significa que todos debemos pensar igual y que no pueda haber diferencias, pero, lo que si debe ser una premisa es que podamos convivir a pesar de nuestras diferencias, de modo que, queridos conciudadanos, abramos nuestros ojos y oídos para identificar muy bien aquellos personajes que destilan y transmiten odio para que los excluyamos y en su lugar le demos la bienvenida a aquellos que trabajen incansablemente por la unión de nuestro pueblo.
