Disturbios en la Usco
Tras seis días de marchas en algunas ciudades del país, se han presentado fuertes disturbios por parte de estudiantes universitarios y vándalos encapuchados que han destruido algunos establecimientos públicos y privados. En el departamento del Huila, las marchas se habían venido desarrollando en completa calma. Los manifestantes han venido expresando con utensilios de cocina su inconformismo ante la aplicación incoherente de los instrumentos de la política macroeconómica por parte del gobierno nacional que han lesionado ostensiblemente el bienestar de la población en Colombia. Lo anterior se ha convertido en un efecto dominó en las principales capitales del país.
Pero la paz y la tranquilidad duró poco. Encapuchados se enfrentaron a la Fuerza Pública en la zona del Tizón, generando una parálisis de la movidad hacia la salida de Neiva y en una de las dos vías de acceso a los barrios del norte. Igualmente, estos disturbios ocasionaron daños al interior de las instalaciones de algunas unidades académicas de la Usco. No hay derecho que se dañen muebles y enseres que ha sido adquirido por la institución con mucho esfuerzo, a pesar de la profunda crisis financiera que presenta la Universidad Surcolombiana. Es ilógico que en el primer Centro de Estudios Superiores del Surcolombiano, se lancen objetos no convencionales contra los integrantes de la Policía Nacional, que buscaba controlar los desmanes que se habían presentado.
Ayer un artefacto bélico lanzado por un grupo de desadaptados sociales encapuchados hirió de gravedad a un integrante de la Fuerza Pública. Con ello se suman más de 350 agentes de la policía nacional heridos en estos desordenes estudiantiles en todo el país. La situación de violencia pone a prueba la capacidad de respuesta de los organismos de seguridad de una manera singular, con escasos antecedentes recientes. Desde el Gobierno, y también expertos, han denunciado un actuar coordinado de quienes en Bogotá bloquearon portales de Transmilenio, irrumpieron para robar mercancía en comercios y destruyeron estaciones, así como de quienes, en Cali, el jueves, llevaron a cabo saqueos.
Mientras esto ocurre, el gobierno del presidente Iván Duque Márquez tomó la decisión de iniciar a una conversación nacional, con todos los actores de la vida pública del país, para buscar consensos que conduzcan a contrarrestar la profunda crisis social y económica que padece la sociedad colombiana y que se han convertido en los detonantes de estas protestas sociales. Es una respuesta a las distintas expresiones pacíficas de inconformidad y que han sido aprovechados por unas minorías violentas que han contribuido a generar caos en la dinámica productiva de las ciudades.
