lunes, 06 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2019-07-07 03:12

Dios se revela a los sencillos

Escrito por: Padre Manuel Antonio Parra
 | julio 07 de 2019

 

 

  1. Toño Parra Segura

Después de las exigencias pedidas a los discípulos, Jesús en uno de sus largos diálogos con su Padre lo alaba por la experiencia que ha sentido Él mismo al hacerse como uno de nosotros, tomando nuestra naturaleza humana sin dejar de ser Dios.

Como la manifestación de Dios no se hace sino a través de su enviado, Él siente su humildad como la mejor pedagogía para invitar a nuevos discípulos.

El auditorio que tiene delante es el de los fariseos que se sentían seguros. Sabían todas las cosas de moral y religión, no tenían necesidad de oír a nadie, ni mucho menos de ser guiados y aconsejados. Tenían la ley y la llevaban consigo, la interpretaban a su modo y se sentían tranquilos; pero lo peor era que juzgaban a los pequeños y a los pobres, ellos eran los corruptos y pecadores y por eso se debía guardar distancia con ellos para no contaminarse; “fariseo” quiere decir separado.

No hay que ir hasta el tiempo de los fariseos para encontrar esa actitud fuertemente extendida en nuestro tiempo, la cual contradice la palabra de Jesús que nos dice hoy, en este Domingo 14 del Tiempo Ordinario, “que Dios oculta estas cosas a los sabios y entendidos y las revela a los pequeños”.

San Pablo en la Carta a los Romanos nos recuerda esta misma verdad “que el que no tiene el espíritu de Cristo, todavía no es cristiano”.

También el profeta Zacarías nos anunciaba ya en su tiempo al “Rey que viene humildemente montado en un asno, en la cría de un animal de carga”.

Jesús se pone como modelo de humildad y de paciencia. El saber se convierte en peligro, para quienes lo usan con arrogancia para imponer la verdad y sabemos que la verdad nunca ha ido del brazo de un intransigente. El poder explota y la riqueza esclaviza a los de abajo. Jefferson decía “Que hay gente que cree que nace con espuelas, mientras los demás nacen con sillas de montar en la espalda”.

Los criterios evangelizadores deben estar basados en la sencillez y en el testimonio de vida, ya que las huellas de un convertido atraen más que los títulos y distinciones universitarias. No es que Dios esté en contra de la ciencia, de la cultura y de la civilización o del progreso; pero sí está en contra de la gente complicada, doble, autosuficiente y arrogante que tiene el corazón lleno de intenciones torcidas y disimuladas. Todos los santos antiguos como los Franciscos, Santa Teresita y los modernos como la beata Teresa de Calcuta se amasaron en la humildad y en la sencillez para llegar a los altares.

El cristianismo es una “Kenosis” permanente en donde tenemos que bajar hasta encontrarnos con El que se hizo como uno de nosotros; si queremos conocer al Padre, el camino es la humildad de Jesús; así se nos hará “el yugo llevadero y la carga ligera”.

La revelación de que habla Jesús no son los milagros físicos ni los éxtasis de los espiritualistas, es la experiencia del amor fraterno, el perdón generoso, el escuchar con atención y la confianza que no se compra en ninguna tienda sino  que brota en un corazón sencillo.

padremanuelantonio@hotmail.com