viernes, 10 de julio de 2026
Opinión/ Creado el: 2017-10-02 01:36

Dios los cría y ellos se juntan

Escrito por: Jaime Salazar Díaz
 | octubre 02 de 2017

Curiosamente las tres personas que en los últimos 100 años llegaron a la Presidencia  sin el perfil personal y  político acostumbrado y requerido en Colombia para llegar a ese altísimo honor, se encuentran ahora juntos en la encrucijada que vive el país: avalar o nó el desenlace, la Justicia Especial de Paz –JEP- cuestionada  por la mayoría de los colombianos en el referendo perdido por Santos y criticado como anticonstitucional por juristas de todas las vertientes. Gaviria, un dirigente de provincia, político en formación, se encontró la Presidencia en un entierro, el del inolvidable mártir de la democracia Luis Carlos Galán. Samper, un poco mas prosaico la encontró en la caleta de los Rodríguez Orejuela y Santos, un tanto mas astuto, engañó a los colombianos cuando nos ofreció debilitar a las FARC y en vez de eso, como el débil es él, ha venido cediendo en la Institucionalidad, entregando por debajo de la mesa ventajas que pueden terminar con la estabilidad política del país. Todo eso con “asesorías” extranjeras. Las mismas que le colaboran en las medallas internacionales. Lo tiene que hacer así porque en lo nacional, que es donde toca, no gana ni en las encuestas. Es que para llegar a ser Presidente de Colombia se requiere, o se requerían, dos condiciones inseparables: una insoslayable estatura moral y una indiscutible autoridad política. Repasemos la historia , así han sido los Presidentes, formados en el crisol de la lucha política abierta y franca, convenciendo con  argumentos y  razones, en foros, en las plazas, en los medios y sobretodo exhibiendo al escrutinio de amigos y enemigos una hoja de vida limpia y diáfana. No es ahora éste nuestro caso. Duros momentos estamos enfrentando también con la terrible degradación de la Justicia, clientelizada, politizada y degradada por el inicuo comportamiento de magistrados, fiscales y abogados, que no todos, estamos seguros, porque conocemos funcionarios y profesionales en quienes no ha penetrado la indignidad de los fallos negociados. Delicado asunto este que debe afrontarse con valor, inteligencia, discernimiento mas no con precipitud. El momento electoral no permite acometer con prudencia y tranquilidad una reforma de la magnitud de la Rama Jurisdicional del Poder Público. Además Juan Manuel Santos y su mermelada no  nos da garantía a los colombianos de que vaya a presidir con transparencia una Reforma de tamaña importancia. Los intereses electorales del momento ocupan a los congresistas en su supervivencia política y con mayor razón a los  candidatos presidenciales. El entusiasmo  del Presidente y de su Ministro de Justicia al calor de unos whiskies el miércoles en una reunión social en Pasto, por hacer una reforma a la carrerita, no es mas que eso, un calorcito. Está bien que el debate público, abierto ya hace días desde los primeros escándalos, continúe y madure para que el próximo Congreso, renovado ojalá de figuras indeseables, acometa con seriedad y buen juicio la Reforma Constitucional. El país lo merece y lo necesita. Y hablando de justicia: ¿Cómo se explica que el fallo de la Corte contra Andrés Felipe Arias, exministro de Uribe, lo hubiera condenado a 18 años de prisión cuando no se apoderó ni de un peso del fondos públicos? Dizque pretermitió unos requisitos contractuales que todos los ministros anteriores lo habían hecho por tratarse de un organismo internacional. Será un fallo político? O qué será?


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