Diluvio de fuego
Por: Elías Falla Duque
Me parece fantástico pensar que el diluvio universal de hace millones de años atrás, haya sido un fenómeno de inundaciones gigantescas que revolcaron el planeta tierra, efecto que no fue causado por el hombre.
Al contrario de lo que está sucediendo actualmente, se repetirá este nuevo diluvio, “por el de fuego”, siendo única y exclusivamente provocado por la raza humana, atentando contra la supervivencia de cualquier otra especie.
Los humanos creemos que entre más pobladores existan, más difícil será el exterminio de nuestra existencia, algo totalmente irracional sucede; por ejemplo, si tenemos equis número de peces por metro cúbico, equis número de gallinas ponedoras por metro cuadrado, equis número de reses por hectárea, equis número de personas dentro de un edificio, y así sucesivamente, si pasamos del número ideal o tolerable, llegaremos al canibalismo o a la muerte.
Debido a este exceso de población, creamos y padecemos nuevas enfermedades físicas y mentales, entre ellas el estrés, grandes alteraciones del ADN en infinidades de especies, sumados al calentamiento global creado por nosotros, donde terminaremos envueltos en un diluvio de fuego, catástrofe que se hace evidente con los catorce millones de hectáreas devoradas en Australia con llamas que superan los 70 metros de altura, un millón en la Amazonía Boliviana, dos millones en la Brasilera, sumado a esto, los países circundantes de América latina mantienen la costumbre de quemar grandes extensiones de vegetación, con el pretexto de abrir nuevos terrenos para cultivos y pasto para la ganadería y Colombia no es la excepción.
Los efectos de dichos incendios han sido desastrosos para el medio ambiente con la pérdida irreparable de millones de especies animales y vegetales, muchas de ellas únicas en cada región, que décadas antes estaban catalogadas en vía de extinción, además el incremento de CO2 en el planeta que contribuye al calentamiento.
Para el caso concreto de Colombia, toda persona que quiera adquirir un terreno gratis emigra a las selvas amazónicas para tomar posesión de los baldíos y comienza por derribar la vegetación, quemarla en verano durante los meses de enero, febrero y marzo y sembrar en abril, plátano, yuca, arroz, pastos, caña, entre otros, cuando inicia el invierno, cultivos conocidos como de pan coger.
Los científicos nos engañan afirmando que el exceso de vacunos y el exceso de agricultura, son los mayores causantes del calentamiento, pero no atacan a los consumidores de carnes y granos, quienes son los que obligan la producción para satisfacer la demanda por la simple razón que sin esta glotonería insaciable, no se incrementa el producto interno bruto demandado por sus habitantes en cada país, cuando es el exceso de población la verdadera causa del problema.
Para concluir, quiero hacer referencia a una cita bíblica donde dice que Dios se comprometió a no volver a inundar el planeta, pero desde ya podemos deducir que cambió el agua por el fuego, por eso he titulado esta reflexión como el “Diluvio de Fuego”.
