Dilema sobre el aborto
Históricamente el aborto ha sido considerado un debate de muchas décadas y el género femenino poco a poco ha venido generando una opinión de respaldo, sacando el tema de la esfera de la religión y la moral, para colocarlo en el escenario de la salud pública y el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. En los estrados judiciales se han generado algunos fallos trascendentales en la normatividad colombiana, que de acuerdo con sus implicaciones y antecedentes en una sociedad que, en la mayoría de los casos, han sido rechazadas dichas medidas, pero que han logrado beneficiar a muchas parejas colombianas y a mujeres que han sufrido el flagelo del maltrato familiar y de las violaciones.
Mientras en otros países se han tomado decisiones que van en contravía de las sanas costumbres en la familia, pero que en muchas ocasiones cuando se encuentra un riesgo grave para la vida o salud de las embarazadas, han logrado legalizar el aborto, inclusive cuando hay graves anomalías en el feto que son incompatibles con la vida.
Actualmente la interrupción voluntaria del embarazo es un tema constantemente secuestrado por el ruido del radicalismo. Quienes se oponen al aborto como derecho suelen tratar a las mujeres como asesinas irresponsables, cerrando cualquier posibilidad de diálogo. Eso es una lástima, porque en la realidad colombiana son demasiadas las mujeres que tienen que enfrentarse a esta difícil situación, en un estado de vulnerabilidad que atenta contra su salud.
En los próximos días, la Corte Constitucional se apresta a proferir un fallo frente al aborto en el país al evaluar una demanda de la abogada Natalia Bernal Cano, quien le pidió al alto tribunal tumbar las tres causales bajo las cuales, desde el 2006, es permitido interrumpir voluntariamente el embarazo. Se permite a través de tres causas para abortar en el país. Estos casos son cuando hay malformación del feto, se presenta riesgo para la vida de la madre o violación.
Dentro de los argumentos de la demandante para que se tumben dichas causales, porque los casos de aborto presentados en otrora, se consideran prácticas que están permeadas de tratos crueles e inhumanos, así como degradantes, tanto para las mujeres como para su hijo o hija por nacer. En su demanda, la abogada adjunta casos de mujeres que, según afirma, han sido afectadas en su salud física y emocional tras realizarse algún aborto.
El estigma, nos parece, se debe a que el debate público se da a menudo desde la perspectiva macro, donde los motivos de las mujeres para abortar suelen ignorarse y silenciarse.
