martes, 31 de marzo de 2026
Opinión/ Creado el: 2020-09-26 01:13

Dictadores y dictaduras

Escrito por: Redacción Diario del Huila | septiembre 26 de 2020



Fernando Bermúdez Ardila

Escritor e historiador
Nominado premio Nobel de Paz 2010

Mucho tienen en común las dictaduras de derecha e izquierda, los campos de concentración, la represión absoluta a los medios de comunicación y libertad de prensa o expresión, la pérdida de los derechos civiles entre otros.

En una columna anterior escribí de cómo fue la llegada al poder de Francisco Franco en España; el costo para los ibéricos fue alto, sangre, muertes, destrucción y represión en campos de concentración y pobreza. Comenzó exactamente cómo se presenta Colombia en este momento, con vandalismo, destrucción de los bienes públicos, falta de respeto a las autoridades y prosiguió con la elección y llegada al poder de un presidente republicano apoyado por la URSS, anarquía que los militares no toleraron por mucho tiempo.

En Italia el gobierno de Benito Mussolini no fue muy diferente al de Francisco Franco y Adolfo Hitler en Alemania, los tres anteriores ampliamente documentados.

Rusia y posteriormente la URSS debieron soportar desde el año 1.917, primero con Vladimir Lenin, Joseph Stalin y el expatriado León Tolstoi y subsiguientemente, gobiernos déspotas hasta el año 1991. Una represión sin precedente alguno, donde más de 30 millones de personas murieron de hambre y frío, otros cuantos millones fueron fusilados o llevados a campos de concentración por una simple sospecha de insurrección.

Desde poco antes de los años cincuenta y finales de los años setenta todo Sudamérica padeció lo que llamábamos “la bota militar de América latina”, los pueblos pedían a gritos cesarán las dictaduras y se reinstalarán nuevamente las democracias, lo que sucedió entre los años setenta y los noventa dejando las secuelas propias de estos gobiernos.

Estas dictaduras se dieron por la amenaza comunista que financiaba, proveía armamento y entrenamiento militar por la URSS en el hemisferio occidental, que posteriormente llevó al poder a Fidel Castro en la isla de Cuba. Vale la pena aclarar que Colombia es la democracia más longeva de América Latina y sólo sufrió brevemente una dictadura en un golpe de estado que propinó el general Gustavo Rojas Pinilla, al presidente de arraigo conservador Laureano Gómez.

La historia es cíclica y se repiten una y otra vez en diferentes partes del mundo, con diferentes actores y circunstancias, pero al pueblo se le da, lo que el pueblo pide, así después deba padecerlo y renegar en silencio, pues si se atreve a gritarlo terminará fusilado o en un campo de concentración. En el presente quienes aspiran a ser dictadores se presentan como salvadores ofreciendo ríos de miel y leche, aprovechan el descontento del pueblo, se hacen elegir democráticamente y continúan haciéndose elegir con elecciones fraudulentas, tiempo que aprovechan para enriquecerse él y su sanedrín.

El mejor ejemplo es nuestro vecino Venezuela, qué pasó de ser el país más rico de Latinoamérica a ser el más pobre, por debajo de Haití, donde el salario mínimo son dos dólares mensuales y sus gentes mueren de hambre.

Hoy pareciera que nuestros jóvenes menores de treinta años pidieran y desearan una dictadura para Colombia y a fe que están a punto de lograrlo, quizás sea de izquierda o quizás de derecha, porque la política es como jugar a la ruleta rusa, un revólver en la mesa con una sola bala en el tambor.